Sócrates, maestro de la virtud política, pensaba que la democracia era el mensaje para mejorar moralmente a la ciudadanía en cuanto a la manera de gobernar un pueblo. Para Alcibíades y Critias, esta doctrina no hacía más que atizar la hoguera de los ambiciosos planes de golpes de estado. Interviene Platón e insta a su tío Critias para derrocar la constitución democrática vigente y a colaborar en la fundación de un nuevo estado autocrático por considerar la incompatibilidad de ese régimen basado en las reglas de Sócrates, quien, como político estaba sometido a un círculo de opinión regido por la minoría de sus allegados. A raíz de esto, Platón sentencia: "La democracia es un estado en el que bullen los hombres de todo tipo como en un bazar de distintas clases de demócratas, donde cada cual toma lo que más apetece a sus gustos particulares(República 557 B- 742). Para Benito Espinosa, "La democracia es la forma más notable de gobierno, porque en ella todos se someten al control de la autoridad sobre sus acciones, pero no sobre su juicio y razón, esto es, viendo que todos no pueden pensar igualmente, la voz de la mayoría tiene fuerza de ley. El defecto de la democracia es su tendencia a llevar a la mediocridad al poder y no hay modo de evitarlo, como no sea reservando los cargos para los hombres de talento cultivado". Cualquiera de las fórmulas políticas pueden ser realizables, siempre y cuando todo político prefiera el derecho público a la ventaja personal; esta es la tarea del legislador. La monarquía es eficiente, pero opresora y militarizada (Will Durant, Historia de la filosofía, -páginas 248/49).































