Ver es un fenómeno que en ocasiones no descubrimos hasta que nos falta o tememos estar a punto de perder por esas dolencias que alguna vez, lamentablemente, nos llegan. Puedo asegurar que es desesperante. En mi caso, saber que debía someterme a varias cirugías convirtió a mis días en un caos. En ocasiones, las tramitaciones que demanda un caso complicado pueden resultar deprimente. Pero no me sucedió así cuando presenté mi situación, debidamente acreditada por especialistas, ante las autoridades de la Asociación Empleados de Comercio: Luis Batistelli, su secretario general, y la comisión directiva; así como Juan Gómez, presidente de Amecro y su consejo directivo. Todos ellos me allanaron todos los caminos y me hicieron sentir una persona protegida, amparada por un sistema que llega a tanta gente. Actualmente estoy en tratamiento y no puedo asegurar cómo terminará esta experiencia que me aflige tanto a mí como a mi familia. Cualquiera sea el resultado, creo que es merecido un enorme gracias. Con la ayuda de Dios y de los médicos que me asisten, confío en recuperarme. Sin la comprensión de dirigentes responsables no hubiera podido siquiera tener esperanzas. Gracias por ayudarme a volver a ver.





























