Sin que sea necesario aclararlo, lo de este señor Granados, que dice ser el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, es patético y vergonzoso, utilizar el término mogólico para ofender a su interlocutor, es cuanto menos condenable socialmente, después veremos si el Inadi u otros organismos actúan. Tal vez haya sido improcedente la actitud de este señor que le espetó en la tribuna propia que devolviese lo robado. Es un funcionario que no puede tener semejante exabrupto por el cargo que detenta, sus acólitos exacerbados, incluyendo la esposa que debe tener el mismo calibre moral, arremetieron contra esta persona con gruesas y desmesuradas palabras. Obviamente envalentonado como corresponde a estos energúmenos bandoleros que actúan en manada, lo empezó a desafiar a que lo espere en la puerta, solos no valen nada, son pollitos mojados. Debería aprender y alternar mucho más a quienes padecen el sindrome de Down, son seres humanos que tienen la principal virtud de no tener registradas las miserabilidades humanas como bien la representan ellos. De qué vale ahora su retractación, ya lo dijo y dicho está. ¿Y Scioli? ¿Qué opina el “predicador”, cual monje tibetano que tanto promueve la paz y la armonía?




























