Ariel Ortega se entrenó ayer en el Monumental junto al plantel de River durante dos horas y luego se retiró sin hacer declaraciones.

Ariel Ortega se entrenó ayer en el Monumental junto al plantel de River durante dos horas y luego se retiró sin hacer declaraciones.
Se esperaba una reunión de Ortega con el presidente del club, Daniel Alberto Passarella, quien regresó de sus vacaciones en Punta del Este, para arreglar la desvinculación del jugador, pero no sucedió.
El Burrito llegó ayer al Monumental bien temprano y realizó trabajos físicos a la par de los otros futbolistas desde las 8.30 hasta las 10.30, bajo la atenta supervisión del director técnico Juan José López.
La práctica fue a puertas abiertas, aunque no hubo atención a la prensa, y Ortega se marchó sin hablar en medio de rumores acerca de una eventual transferencia.
El atacante de 36 años quedó fuera de los planes del entrenador por haberse ausentado en la primera práctica del año y se ejercitaría junto al resto del plantel hasta que se concrete su desvinculación, ya que le quedan seis meses de contrato.
Sin embargo, está claro que no será parte de la delegación millonaria que viajará a Mar del Plata para realizar la pretemporada con miras al próximo torneo Clausura que comenzará en febrero.
En lo que tiene que ver con su posible futuro en otro club, Universidad Católica de Chile, dirigida por Juan Antonio Pizzi descartó ayer que le interese Ortega para incorporarlo en su plantilla y echó por tierra los rumores que indicaban que el jujeño podría emigrar al país trasandino.
Las versiones sobre el futuro del Burrito viajaron como rayo por todo el país y hasta pasaron por Rosario.
Algunos fabularon que el Kily González lo llamaría para tentarlo a que se ponga la camiseta de Central hasta mitad de año. Otros imaginaron que algunos dirigentes de Newell's y hasta un par de futbolistas rojinegros lo habían llamado para volver a ponerse la camiseta del club del parque Independencia.
Como era de esperar, los rumores fueron rápidamente desmentidos por ambos clubes (ver páginas 2 y 4).
Hoy se escribirá un nuevo capítulo de una novela que ya tiene un final triste e inmerecido.

