Escribo con respecto a la noticia aparecida el día lunes 23 de diciembre referida a la designación, por parte de monseñor José Luis Mollaghan, de nuevos párrocos. La comunidad de Nuestra Señora de Guadalupe, a la cual pertenezco, agradece a monseñor y recibe con gran alegría la designación del párroco José Ignacio Lanzotti para nuestra parroquia por un segundo período, lo cual era altamente esperado por todos los fieles. Ahora bien, lo que no es recibido de la misma manera es la expresión utilizada para dar a conocer la noticia. Pareciera que lo que interesa en realidad no es la designación de los nuevos párrocos (cuestión que nunca ocupó un espacio en un diario), sino más bien ubicar a monseñor Mollaghan “en medio de la tormenta”. Referirse a él en esos términos es más importante que la noticia, el cual queda en un segundo plano. Nuestra comunidad conoce muy bien a monseñor, lo ha visto asistir a misas por las fiestas patronales, nos ha acompañado a misionar, se ha sentado a compartir charlas, alrededor de una humilde mesa, ha caminado junto a nosotros, nos ha brindado su apoyo. Lo sabemos de una gran humildad y de un corazón generoso, por eso nos entristece que su nombre esté siendo manchado con dichos, con supuestas denuncias, de las cuáles no conocemos su veracidad ni su origen. Comparto los dichos de la señora Beatriz Boquete (carta de lectores del 26/12) porque a nosotros nos resultan fácilmente reconocibles las acciones que ella describe, los gestos y actitudes de monseñor Mollaghan que menciona son muy parecidos a los que nosotros hemos vivido junto a él. Por eso, lo mismo que ella, nuestra comunidad espera que pronto se aclaren las cosas. Nos unimos en oración, para que rápidamente se llegue a una solución. Monseñor José Luis Mollaghan, nuestra comunidad lo apoya y reza por usted.


























