El retroceso en materia educativa que sufre nuestro país, según informes internacionales, en un muestreo en alumnos de 15 años marca uno de los mayores en el mundo en la última década. La Argentina supo ser pionera en América latina en materia educativa y un ejemplo en el mundo. Según el informe, en Sudamérica, donde ostentábamos el menor índice de analfabetismo, sólo superamos a Perú y Panamá, estando por debajo de todos los países de la región. Esta caída en el nivel de educación coincide con el mayor período de bonanza económica de la historia dada por el contexto internacional, donde los términos de intercambio fueron los más favorables a la Argentina, desde la época de la colonia. Esto merece dos soluciones. O aceptar el informe y ponerse a trabajar en revertir esta situación, o negar todo, como ha hecho el gobierno diciendo que se trata de una conspiración y que la realidad argentina es diferente a la del resto del mundo para justificar esta verdadera catástrofe. Los recursos de “Fútbol para todos”, la propaganda oficial y “6, 7, 8”, esa vergüenza del periodismo se lleva 2.500 millones. ¿No sería más útil dedicarlos a la educación? Pero debemos reconocer que en el modelo K, éste es el único índice que ha descendido. El modelo a aumentado la inseguridad, la indigencia, la pobreza, la corrupción, la confrontación social, la inflación, la desnutrición infantil y tantos otros índices. Como dijo Sarmiento, “hombre, pueblo, Estado, todo. Todo está en los humildes bancos de la escuela”. Pero claro. Los chicos de 15 años no votan.



































