Acabo de leer la carta dirigida a La Capital de un concejal de Rosario que efusivamente defiende la demolición del gimnasio cuestionado del Rosario Rowing Club, pero paradójicamente, en otra página de este mismo diario se informa de una excepción a favor de la construcción de una torre en Parque Norte por dinero que esa empresa pagaría a la Municipalidad. Por un lado, la exigencia legal y fundamentada contra un club de clase media y por otro la excepción a empresas con beneficios económicos importantes. Mi pregunta, humildemente es: ¿no podría hacerse una excepción social a favor de algo deportivo y extendido a las escuelas de la zona para evitar las inclemencias del tiempo, o 2.500 votos probables son menos que la posibilidad de costear campañas de las empresas privadas? Cualquiera que se detenga a ver la obra tan efusivamente cuestionada, se da cuenta que no tapa nada que ya no esté tapado por otros edificios construidos hace más de 100 años o por los árboles de muchos años de crecimiento. Insisto, debería hacerse una excepción social y deportiva, favorecer a gente que practica deportes, asociados y niños de las escuelas que apunta a una salud poblacional, y no a un edificio que sólo apunta a un beneficio empresarial o de dos o tres familias que vivirán en esos dos pisos permitidos que superan lo reglamentado. En fin, acepto todo lo legal, pido la excepción con un fundamento sólido e indiscutible.


























