¿Será por ser discapacitado que el director Felipe Imhoff no me da un turno con médico neurocirujano? El pasado 28 de agosto envié telegrama ley a través de Correo Argentino al director del Policlínico Pami I, Felipe Imhoff. El telegrama tiene el mismo valor legal que una carta documento. En dicho telegrama, al final, solicito consulta con un buen médico neurocirujano, después de que el médico neurocirujano Pablo Javier Quintana no quisiera atenderme en turno programado _según argumentó_ por no estar en su listado de pacientes diarios y porque “no tenía tiempo para atenderme”. Dicho turno fue concertado a través de oficio judicial emitido por la defensora oficial Rosana Gambacorta y el médico neurocirujano Quintana lo desobedeció. El episodio motivó que la médica Lorena Marcos me consiguiera un turno en el Sanatorio Delta con el médico neurocirujano Daniel Maldonado, quien me atendió junto a un supuesto auditor y ambos desacreditaron la información sanitaria emitida por Pablo Quintana, diciendo que mi columna estaba perfecta, que el diagnóstico de Quintana estaba errado, y lo mandaron a estudiar. Ante semejante panorama poco ético médico-profesional, totalmente desconcertante, además de sentirme abandonado por Quintana y mi obra social Pami, por constatar tales hechos de negligencia e inoperancia médica y que los tres médicos citados, uno de Policlínico Pami I y los otros de Sanatorio Delta, desconocen por completo lo que determina y establecen las leyes 26.529 de Salud Pública, y la 24.901 de discapacidad. Así es que envío telegrama a Imhoff, solicitando, tal como determinan y regulan ambas leyes, que mi obra social Pami tiene la obligación de brindarme atención médico sanitaria, en especial lo normado en la ley de discapacidad, y el haber tenido que recurrir a la Justicia, me coloca en situación de vulnerabilidad total y de desamparo. Pongo estos lamentables episodios que estoy padeciendo a la opinión pública, tras recurrir a Tribunales Federales de Rosario a pedir ayuda y cuando los hechos están denunciados e interviene la Justicia. De forma que ya son de dominio público. Cuando en las penosas noticias de desaparición de personas actúa y participa la prensa, ahí aparece el protocolo como correspondería siempre hacer y actuar. Comparto con los lectores que padezco de hernias discales a nivel lumbar, que he pasado muchas veces por internaciones en la guardia de Pami, debido a lo insoportable de mis dolores, los cuales son cada vez más agudos, más intensos, más punzantes y estoy en situación de envaramiento, minusvalía con grandes dificultades debido a los dolores para caminar. Reitero, el director de consultorios del policlínico Pami I no respondió a mi telegrama. Quizás en un hospital público me atiendan mejor, aunque Pami tiene la obligación legal de brindarme atención. Seguramente el director Imhoff no me responda y diga, como en tantos casos, ya se va a cansar. Pero un fiscal de la Justicia Federal actuará de otra manera e investigará.


























