En un encuentro en el que se pusieron en valor el compromiso y la función social que debe perseguir la disciplina, Iglesia remarcó que, a contramano de las distancias que imponen las nuevas tecnologías, “me parece que hay que recuperar el encuentro social porque internet nos está alejando. La arquitectura debe buscar más puntos de contacto, más lugares de encuentro y conexión, en los que la figura del otro sea mucho más importante”.
Y explicó: “Antes mi papá sabía todo, era un genio. Ahora es un tonto y no entiende nada porque no sabe entrar a You Tube. La tecnología nos está alejando. Internet provoca que la gente se encierre en su casa, se aísle y no circule. Y eso atenta contra el funcionamiento que debe tener la ciudad, hay que cambiarlo”.
Pero aclaró, “yo no estoy en contra de la evolución, tampoco en contra de la tecnología, sólo creo que hay que aprender a usarla. Me parece que todavía no nos dimos cuenta de los efectos que causa sobre nosotros. El escenario cambió mucho, y va a seguir cambiando”, aseguró.
El arquitecto subrayó que “el diseño debe adaptarse a las nuevas estructuras familiares y no deben cerrarse sólo a familias tipo”. Y además, apuntó que “el capitalismo generó necesidades no resueltas, y la arquitectura, como disciplina, debe aparecer como una herramienta que pueda establecer armonías entre el ser humano, la naturaleza y los avances tecnológicos”.
El tiempo. Iglesia se autodefine como “producto de la literatura y la experimentación”, y desde esa posición siempre pondera el aura cautivante de Jorge Luis Borges. Incluso lo posiciona como el “mejor arquitecto” que conoció.
“El predecía internet porque siempre hablaba del futuro. El libro es un fenómeno de tiempo y espacio muy complejo, y lo manejaba a su gusto”, aseguró.
En relación a las nociones de futuro, mostró una visión claramente optimista.
“Yo creo que el hombre avanza siempre. Y que todo tiempo pasado fue peor, porque cada vez estamos mejor. El futuro es el pasado de sí mismo”, afirmó sin dudar.
Fiel a su agudo espíritu inquisitivo, Iglesia juega con los conceptos. Observa, los trabaja y los muestra de otra manera. Aporta una nueva perspectiva. Ingeniosa y propositiva.
“Yo digo que hay que dejar para mañana lo que podés hacer hoy, porque mañana seguro se puede encontrar más barato. Mañana el celular va a estar más barato. Buscás hoy, y es caro”.
“Para mí se puede definir la arquitectura desde la vida. Me gusta su juego de contradicciones y riesgos. La arquitectura es como la relación inicial del hombre con la mujer, para que pase algo interesante es importante aprender a perderle el respeto”, bromeó.
Más allá de su predilección por los libros, el Rafa, así lo conocen todos en su ambiente, confió que ahora no está leyendo tanto.
“Es que estoy tratando de interpretar de otra manera: leo la parte en blanco, entre párrafo y párrafo, y ese ejercicio me permite reflexionar sobre lo leído para aceptarlo o cuestionarlo”.
Nuevos paradigmas. Para Iglesia, hay que modificar los esquemas habituales de organización. Y se pregunta: “¿Por qué no hacen los autos más seguros, en vez de más rápidos?”. A lo que se responde rápidamente: “Lo que pasa es que la modernidad nos puso la velocidad como paradigma. Entonces debemos encontrar nuevos paradigmas. Hay que entender que lo importante no es llegar antes, lo importante es llegar”.
Asimismo, propone correrse de los cánones de la formalidad y tomar “valores” para atreverse al riesgo.
“Nos equivocamos porque arriesgamos, pero el riesgo es bueno ya que nos permite avanzar. En mis obras, siempre hay riesgos. Yo encuentro, pero no busco nada”, señaló.
Posando su lente sobre la ciudad, Iglesia sorprende con algunas de sus lecturas urbanas.
“En Rosario la mejor esquina es la del bar Pasaporte (Maipú y Urquiza), y está todo mal. Las sombrillas están al revés, los árboles en cualquier lado, sin embargo es la mejor esquina. Con el ensanche de una vereda, se generó un interesante punto de encuentro”, aseguró.
La seguridad. Este reconocido profesional advierte un importante padecimiento común en la parte sur del continente.
“La inseguridad es un problema grandísimo que estamos teniendo. Sin dudas, es el flagelo más grande en toda Latinoamérica”.
“Antes, en el Movimiento Moderno, las casas tenían barandas. Ahora tenemos que poner rejas. Ya no se concibe una casa sin rejas”, graficó.
“La inseguridad es un fenómeno realmente muy complejo y no se resuelve sólo con más policías”, afirmó Iglesia, quien lanzó una frase sugerente, de carácter integral, que ofrece como un esbozo, para comenzar a buscar un camino de solución.
“Yo digo que si tu vecino tiene trabajo, tiene educación y tiene cultura, vos estás más seguro. Me parece que pasa por ahí la cuestión”.
Y, como factor de recuperación urbana, destacó que “hay que ocupar el espacio público. La gente tiene que usar esos espacios, utilizar las veredas la mayor cantidad de tiempo posible. Por eso no tengo dudas de que la arquitectura debe tender a la función social. A crear espacios de encuentros, de movimiento, de interrelación. Y esto puede ayudar a curar las severas cuestiones de inseguridad que se sufre en esta parte del mundo”, consideró.
De esta manera, Iglesia muestra que mantiene el vigor de su ojo crítico. Que sigue provocando, movilizando inquietudes, formalizando advertencias. Siempre bajo una visión entusiasta, comprometida y propositiva. Un don inagotable que le permite seguir luchando y señalando caminos. Con mucha autoridad.