Parece mentira pero es la pura realidad de la total burocracia de este país, mi país. Hace 15 años que estamos inscriptos en el Registro Unico de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (Ruaga), siendo la pareja Nº 6 en lista de espera. Cuando se dio la situación, a la niña que tuvimos en guarda, el señor Lautaro Danna, la puso en estado de adaptabilidad. Recurrimos al director del Ruaga, señor Lemos, y pedimos adoptarla ya que la tuvimos desde sus cuatro meses de vida hasta casi sus 2 añitos. Supusimos que se respetaría el vínculo creado con la niña y por lógica y sentido común, nuestros 15 años inscriptos y por ende nuestra posición en la lista, y además siendo sus padrinos de bautismo; pero no pudimos ver a la niña nunca más. El señor Lemos nos expresó que estábamos muy bien posicionados, pero no para este caso en particular. ¿Por qué razón? El fundamento de Lemos a su criterio fue nuestra edad. Pero tanto él como todos, sabemos que no hay ley al respecto. Le recuerdo a Lemos, a su equipo y a la jueza Galletto, que inexorablemente se cumplen años en la vida de las personas. Y no es nuestra culpa que hayan dejado pasar 15 años. Le preguntamos a Lemos, a su equipo y al responsable del área, señor Lewis: ¿quién se hace cargo de nuestros 15 años de inscriptos y nuestro lugar en la lista de espera? Nos reunimos con Lewis en dos oportunidades, le transmitimos la situación que estábamos pasando con la niña que criamos y nos negaron adoptarla, privilegio que sólo premiaba a esa pequeña indefensa que creyó en nuestro amor y protección. Cuando debimos hacer la reinscripción en el Ruaga, nos expresaron que respetarían el orden en la lista. No ocurrió, no se respetó, ya que conocemos que han entregado niños a parejas con 8 y 10 años de inscriptos y que además ya tienen niños adoptados, con edad no mucho menor que la nuestra.A nosotros nos discriminaron por la edad. ¿Será esa la causa o privilegios para algunos? Por la cruel e injusta situación que nos tocó vivir, acudimos a los organismos existentes, buscando apoyo, contención, respuestas, sentido común, pero nada de eso ocurrió. Solo recibimos maltrato verbal y psicológico por parte de ellos, impresentables e inoperantes que se tiran "la bocha" entre ellos. Más de un año enviando escritos, pidiendo audiencias y nadie nos respondió. La jueza Galletto jamás nos recibió; Lautaro Danna tampoco. La Defensora de Niños y Adolescentes, Analía Colombo, tampoco respondió a nuestros escritos, sólo hizo un comentario desafortunado: "Que la niña estaba perdiendo su pelito" (entenderán por lo que ha pasado esa niña), pero tampoco hizo nada. La niña siguió en el lugar donde ellos "la abandonaron" y continuó el maltrato por parte de familia ampliada (tíos paternos). Todos conocían del sufrimiento de la nena y nadie "se ocupó ni preocupó" por ese angelito indefenso. Vergüenza ajena, a todos les queda grande el cargo que "políticamente ocupan". También acudimos al Grupo de Padres Adoptivos de Rosario a cargo de Karina Duvnjak, quien jamás respondió a nuestro llamado, a pesar de haber asistido a las reuniones de dicho grupo exponiendo nuestro deseo de ser padres. Creímos que nos brindarían apoyo, nada de eso, el grupo piensa y actúa como se les canta, sentimos desilución total. A los jueces camaristas, que se ocupen de leer e interpretar el expediente antes de dictaminar. Cada caso es un caso, les digo que nos sacaron un pedazo de nuestros corazones. Agradezco a La Capital y demás medios gráficos que sí nos acompañaron en todo momento, a los medios radiales, Canal 3, que fue el único que estuvo en nuestra marcha a Tribunales. Y a Carlos Del Frade, que desinteresadamente nos brindó un espacio en su programa "La voz del grillo". A todos mil gracias por acompañarnos. Seguiremos esperando, quizás en algún momento nos "premien" con dos o tres niños, ¿no?




























