La falta de humanidad y sensibilidad que rodea a la casta política quedó en evidencia con los cortes de luz y de agua. Muchos de nuestros dirigentes fueron votados para solucionar problemas, no para generarlos, otros fueron designados a dedo, sin ser votados, como sucede con los ministros y secretarios. Ellos nos han dado la inseguridad, la violencia, el desempleo, la desnutrición infantil, el maltrato a los jubilados, los kioscos de drogas, la inflación, la falta de electricidad, de agua, la improvisación, en síntesis, una caricatura de lo que realmente debería ser nuestro sistema de gobierno. Cada vez hay más carencias, y la sociedad percibe que a las autoridades les importa un comino lo que les suceda a los ciudadanos. Es evidente que algo huele a podrido en la Argentina y ya intuimos quiénes son los culpables. La cuestión es que se reconozca el problema y que se pongan a planificar un país en serio. Pero lamentablemente, todo indica que nada cambiará en el futuro y que seguiremos teniendo gobiernos mentirosos a nivel nacional, provincial y municipal, aprovechándose siempre de la inocencia de los ciudadanos, inermes ante el avance de la ineptitud de los funcionarios que sólo piensan en cobrar sus jugosos sueldos. Seguirán así hasta que la sociedad quede devastada, anarquizada y atomizada. Cuando eso llegue, ya no podrán mentirles más a los sufridos usuarios.


























