Hace 20 años que soy docente y otros tantos que espero ilusionada que la educación sea una prioridad en este país. A lo largo de este tiempo hubo algunos intentos de mejoras que, lamentablemente, no fueron suficientes para lograr una verdadera transformación. A veces me pregunto si es realmente posible pensar en un país que apueste a la educación y lo demuestre tanto en el porcentaje del PBI que destina para este fin, como en la decisión política de los dirigentes de turno. En su libro "La Tragedia Educativa", Jaim Etcheverry cita a la profesora mexicana Elba Esther Gordillo, quien dice que "la educación es la base mínima para cualquier proyecto de Nación. En cualquier terreno y frente a cualquier contingencia o crisis es la apuesta más segura y la política más eficaz para la movilidad social...". En un país que dedica su tiempo a despenalizar el consumo de marihuana en lugar de usarlo para mejorar el sistema educativo, es difícil imaginar un futuro con mejor calidad de vida para todos. Hago un sincero homenaje a todos los docentes que día a día ponen cuerpo y alma para llegar a las mentes y corazones de sus alumnos. Que la ilusión de una educación mejor se convierta algún día en realidad para todos los niños de nuestro país.



























