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Procesan a dos hombres por el crimen de un policía tras el ataque a un médico

Ocurrió el 5 de febrero pasado en 3 de Febrero al 1000. Uno de los procesados también está implicado en el ataque a tiros contra un abogado penalista ocurrido cinco meses.

Sábado 26 de Octubre de 2013

El asesinato de un policía que quiso impedir la fuga de los atacantes de un médico en una clínica del centro y el intento de homicidio de un abogado penalista ocurrido cinco meses antes quedaron formalmente conectados tras el procesamiento de un hombre de 37 años acusado de participar en los dos hechos como ejecutor. En el primer caso, acompañado por un cómplice que también fue enviado a juicio. Los dos episodios tienen como telón de fondo negocios mafiosos ligados a la venta de medicamentos y fueron resueltos en dictámenes autónomos, pero emitidos en simultáneo, por la jueza de Instrucción Alejandra Rodenas.

En la resolución la magistrada procesó a Pablo Andrés Peralta, de 34 años, y a Hernán Matías Núñez, de 26, como autores del crimen del policía Carlos Alberto Dolce, ocurrido el 5 de febrero pasado. Ese día el policía intentó detener arma en mano a los agresores que salían de asaltar y golpear al médico Omar Ulloa en una clínica de 3 de Febrero 1045. El efectivo recibió tres disparos y los atacantes fueron atrapados tras una persecución policial.

Los dos fueron acusados de homicidio calificado criminis causa (cometido para asegurar impunidad por el delito previo) por lo que serán sometidos a un juicio oral si el dictamen queda firme. Además deberán responder por el asalto y las amenazas a Ulloa y la portación de un arma de guerra, ya que al huir descartaron una pistola 9 milímetros usada para intimidar al médico y matar al efectivo.

Peralta, además, fue procesado como el hombre que el 7 de septiembre de 2012 intentó matar al abogado Alberto Tortajada en el edificio de Montevideo 2026 donde tiene su estudio. En este caso fue acusado de tentativa de homicidio calificado por la alevosía y agravado por el uso de arma de fuego. Y de portar en forma ilegal un arma de fuego de uso civil. Los dos casos, originalmente investigados en otro juzgado, recayeron en Rodenas porque los acusados estarían sospechados en otros hechos que aún se investigan.

Regalo con sangre. El 5 de febrero el médico Omar Wenceslao Ulloa estaba trabajando cuando dos hombres entraron a la clínica con una planta y dijeron que era un regalo para él. Entonces se lanzaron al consultorio ante la vista de la gente que colmaba la sala de espera.

"Golpearon la puerta mientras se tapaban la cara con la planta. Eso no me gustó nada. Entonces cerré la puerta y ahí se abalanzaron y empezaron a golpearme", contó Ulloa, a quien los atacantes le pisaron una mano y le hicieron un corte que requirió sutura en el cráneo. Luego le sacaron sus dos teléfonos. "No abras el negocio de San Lorenzo y Maipú", le dijo uno de los agresores, en referencia a una farmacia que planeaba instalar el profesional, dueño de la cadena Farma 4.

"Yo soy el que te baleó la casa de calle Santiago", le dijo el atacante en referencia a una intimidación a tiros que el médico había sufrido un mes antes casa de Santiago y Amenábar. Antes de salir, mientras los pacientes corrían a la calle, efectuaron tres balazos 9 milímetros. En la calle fueron frenados por Carlos Dolce, un policía de civil contratado por comerciantes de la cuadra que había sido advertido del robo.

El policía le ordenó a uno de los agresores que se arrodillara y el hombre obedeció. Su acompañante, más gordo y con remera negra, tiró su gorra al suelo y sacó un arma de la cintura. Entonces los dos se abalanzaron sobre el efectivo y luego de cuatro o cinco disparos escaparon en un Chevrolet Corsa negro. Un conductor socorrió al policía y lo llevó al hospital Rosendo García donde murió con heridas en tórax, abdomen y cara.

El escape del auto fue seguido por patrulleros y en Ocampo al 300 sus dos ocupantes bajaron. Núñez fue atrapado en el lugar con los dos celulares del médico. Peralta corrió varias cuadras al sur hasta un taller de chapa y pintura de Ayacucho al 2500 donde fue detenido.

En el auto había quedado un juego de llaves con su nombre y la dirección de su departamento de Brown al 1800. Su camisa ensangrentada la había arrojado del auto en la zona de Pellegrini y Juan Manuel de Rosas junto con la pistola Hi Power 9 milímetros usada para matar a Dolce.

La jueza planteó que no se pudo precisar quién de los dos atacantes disparó contra Dolce, pero remarcó que los dos se abalanzaron contra el policía. Y señaló que la muerte del policía no estaba en sus planes pero lo fulminaron porque era un "escollo a superar para asegurar el resultado" del ataque previo.

La conexión. La vinculación con el ataque al abogado Tortajada se estableció a partir de cruces telefónicos. El letrado había sido asesor de farmacéuticos y acababa de representar a una profesional en problemas. Según trascendió en la investigación, ambos casos estarían ligados al trasfondo de la venta ilegal de medicamentos, aunque esa trama no se menciona en las resoluciones.

Tortajada, un penalista de 72 años, fue baleado por un hombre que dijo llamarse Sebastián y que lo había contactado para una consultar profesional. Concertaron una cita para la tarde del miércoles 5 de septiembre de 2012. Cuando el abogado lo hizo pasar al edificio, el falso cliente le disparó por la espalda tres tiros con un arma calibre 22 que se trabó al intentar el cuarto disparo. El abogado fue herido en su brazo derecho y en la espalda.

Una pericia identificó el número de celular desde el cual se comunicó "Sebastián" al estudio y al celular de Tortajada. Estaba ligado a un aparato en el cual operaron al menos tres líneas telefónicas. De ese móvil se estableció una relación con otro celular a nombre de una tía de Pablo Andrés Peralta, quien además fue reconocido por Tortajada "con un 90 por ciento de certeza" como el hombre que intentó matarlo.

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