No es fácil poder explicar algo tan complejo, pero hay que comenzar y tal vez por el principio. Mucho es el tiempo que vengo siguiendo distintos programas de TV o de leer diversos diarios para escuchar o leer alguna noticia veraz sobre la problemática de la seguridad que tanto preocupa a la sociedad y que la priorizan por sobre todas las cosas. En todos sin excepción veo que plantean como solución la construcción de más cárceles, aumentar el número de policías o de crear policías zonales para erradicar este flajelo, o de consultar con especialistas de otros países para corregir este problema. Este es un problema que se viene promocionando desde los años 1970, donde comienza una verdadera reconversión en la sociedad y comienza con la pérdida sistemática de los empleos, de los trabajos, que, en acuerdos espúreos entre los dirigentes de la CGT y de las asociaciones empresarias, junto con los distintos gobiernos de turno que, llamándose populares, traicionaron y continúan haciéndolo, pues engañan a la gente con un discurso progresista para luego darse vuelta y convenir en acuerdos con grandes capitales, donde son socios. Esta es la sociedad que tenemos. Ante la falta de trabajo, el que lo tenía pierde lo más importante de su vida, su dignidad, porque se han cerrado importantísimas industrias donde ocupaban a muchos cientos de miles de trabajadores y han creado un verdadero ejército de desocupados donde los padres ya no saben qué clase de lúmpenes son porque no tienen autoridad en la casa ya que viven de un programa social y los hijos, muchos jóvenes no tienen un referente familiar, y sin posibilidad de conseguir trabajo, buscan lo más fácil y directo: el robo o la droga, pues como corresponde, por la propaganda televisiva quieren tener una zapatilla de marca. Abona esta política, la descepcionante calidad escolar, junto con la gran deserción. Pero se trata de todo un combo de situaciones creadas ex profeso para moldear una sociedad, dócil, frágil, soñadora con bienes materiales y a esto ayuda mucho la TV, cada vez más decadente y con una influencia tremenda en todos los hogares donde es una de las principales fuentes de idiotización generalizada que afecta particularmente a jóvenes y niños, que, a través de padres incultos les consiguen cualquier cosa a cualquier precio, justamente la ausencia de los padres, que haciendo changas o trabajadoras domésticas, no están todo el día en su casa, y hacen de estos niños y jóvenes una materia prima muy fácil de tentar con trabajos o trabajitos non santos. Muchos se quejarán, pero yo comenzaría por eliminar todos los planes sociales, momentáneamente, y pondría en marcha un verdadero desarrollo industrial para recuperar las viejas industrias, renovadas, juntamente con la puesta en marcha de la recuperación del ferrocarril, en todo el país, y poner en funcionamiento talleres ferroviarios tan importantes como fueron los de Tafí Viejo y Rosario. Hay mano de obra desocupada pero muy capaz de poner en funcionamiento este proyecto. Estoy seguro que con esta, que debiera ser una política de Estado, se eliminaría en gran medida la droga, se eliminaría, también en gran medida, las villas de emergencias que se agrandaron sin parar en esta década “ganada” y ganaríamos muchísimos ciudadanos que dejaron de ser, por culpa de esta política de subvenciones irracionales.
Dusan Sigulin
LE 6.009.490
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