Otra vez se acercan las elecciones y empieza el circo. Por ejemplo, promesas imposibles de cumplir que hemos leído en afiches, rostros maquillados que nada nos dicen, peleas, distorsión de la realidad, criticar lo que se hizo cuando se hacía lo mismo cuando eran gobierno. En fin, vuelvo como tantas otras veces a proponer la presentación de proyectos, creíbles y realizables a corto, mediano y largo plazo, con acuerdo de todos para continuarlos aunque cambie el gobernante de turno. ¿Es tan utópico pretender eso? A los ciudadanos comunes votantes no nos interesan los nombres y las megalomanías. Nos interesan temas como la seguridad, el trabajo, la educación, la salud. Que no malgasten lo que aportamos. En fin, es tan obvio que la mayoría de los políticos con este triste accionar nos desencantan y desvalorizan una máxima de la democracia: son nuestros representantes. Argentinos a las cosas.




























