El juicio oral y público contra seis personas detenidas en 2008 al ser desbaratadas las primeras
cocinas de cocaína en Rosario cerró ayer en los Tribunales Federales con los alegatos de las
partes, enfervorizados pedidos de las defensas para que se anule el proceso y la perspectiva de
altas condenas si prospera el pedido del fiscal Marcelo Degiovanni, quien pidió 12 años de prisión
para tres de los imputados y 10 para otros dos.
Las severas penas requeridas por el fiscal contrastaron con el unánime
pedido de las defensas para que se anule el trámite penal por irregularidades en la pesquisa
policial y en el juicio. Los abogados objetaron que la investigación se haya iniciado con la
declaración de un testigo de identidad reservada que sería pareja de uno de los implicados. En
forma coincidente, pidieron la absolución de sus clientes por cuestiones técnicas o falta de
pruebas. Hoy a las 17 se conocerá el veredicto.
En el juicio se ventiló un operativo del 29 de mayo de 2008. La policía
informó entonces que en diez allanamientos se habían desmantelado dos cocinas de cocaína,
secuestrado 30 mil pesos en efectivo y ocho armas de fuego. El procedimiento principal fue en
Fragata Sarmiento 3348, donde encontraron siete kilos de cocaína en grano y en polvo, precursores
químicos, botellas de éter y elementos para el corte. En San Lorenzo al 8500, en el barrio Los
Gráficos, también se halló una cocina: 3 kilos de cocaína en panes, precursores químicos, cintas de
embalar y una balanza.
Seis fueron los detenidos ahora acusados ante el Tribunal Oral Federal
Nº 2, integrado por Omar Digerónimo, Ricardo Vázquez y Santiago Harte. Son Marcelo Sessia,
sindicado como jefe de la organización; Juan Romero y Jorge Selerpe, acusados de cocinar la pasta
base; María Isabel Marín, de tener la cocina en su casa; Hernán Batalla, de comercializar droga, y
Fabián Rebolledo, de integrar el grupo. La imputación judicial es genérica para todos: tráfico de
estupefacientes cometido por tres o más personas.
































