Buenos Aires.— Todo el peso del crimen de una nena de ocho años asesinada
y enterrada aún con vida recayó en una sola persona: Juan Zabielewicz, de 32 años, vecino de la
pequeña. Un tribunal lo condenó ayer a prisión perpetua por el homicidio. Lo culparon de haberla
retenido en su casa de Llavallol cuando la niña salió de la casa de sus abuelos para hacer compras.
El tribunal condenó a Zabielewicz por “homicidio doblemente
calificado por alevosía y criminis causa y sustracción de menor”. Los jueces absolvieron a
otros tres procesados, quienes habían llegado en libertad y no acusados. Ellos son la mujer del
condenado, María Alanís; el padre, Armando Zabielewicz; y la pareja de éste, Vicenta Tapia.
La defensa del acusado había reclamado una condena de 8 años de cárcel,
la pena mínima que corresponde al delito de “homicidio simple”.
Zibielewicz declaró que la muerte de Evelyn fue accidental, aunque
admitió que ocultó el cadáver porque sintió miedo y no supo qué hacer con él. El acusado contó que
él invitó a la niña a pasar a su casa para darle de comer una milanesa pero que luego la nena
empezó a sentirse mal.
































