Escucho decir que los chicos de hoy son terribles y pienso: tengo dos hijas de 37 y 33 años; no tuve más hijos porque no me podía ocupar como con dos y los sueldos eran de empleados públicos, no teníamos casa. Ellas miraban poca televisión, hasta pasada su adolescencia, solo canal 3 y 5 y todas las tardes además de hacer la tarea íbamos un rato a Provincial (club donde trabajaba su padre). Eran "nenas" y para jugar había muñecos, juguetes didácticos, papeles cartas. Vivíamos en un departamento, si yo me peleaba con sus abuelas ellas estaban al margen, delante de ellas se respetaba la figura del presidente, gobernador, símbolos patrios, no eran agresivas ni violentas (tampoco eran santas), respetaban la escuela y se ocupaban de sus estudios. También había hábitos de higiene, orden y cortesía. Había horario para acostarse y se respetaban porque si yo debía enseñarlos como docente cuanto más como madre, nunca me escuchaban insultar o hablar mal de un mayor (ellas no me escuchaban, hablaba yo dónde debía y con quién debía). Estaba presente cuando íbamos a la escuela y cuando se acostaban, no estábamos de casa en casa tomando mate y llevando y trayendo chismes; los amigos de la familia aún lo son, no teníamos la cultura de viajar largos períodos y que se quedaran con personal o abuelos, salíamos a cenar raras veces solos. Quise tener hijas y las tuve, fui madre no perfecta. Pero hoy son madres enfermeras universitarias e ingenieras. Ahora soy abuela y el padre cumplió con el papel de padre que la sociedad marcaba en ese momento.Pasé 40 años de mi vida como docente jardinera, directora, profesora en profesorado. Vi y viví grandes transformaciones y estoy capacitada para decir que los chicos de hoy no son mejores ni peores, son diferentes gracias o no a la televisión y la función de los padres, entre otras cuestiones. No interesa el nivel económico porque los chicos con plata o sin plata tienen similares problemas con trasfondo diferente. Tienen la cantidad de hijos que vienen y a veces escuchan yo no quería tenerte, Se aguantan novias de padres, hijos de esos novios medio hermanos, escuchan hablar mal de los otros hijos o hermanas y resultan rehenes de los conflictos de los adultos. Por otra parte, tiene cable y ven sexo, dibujos agresivos en cualquier momento del día y en cualquier lugar, ya que hay televisores en bares, supermercados y otros negocios. Y dicen que son dibujos de nenes (patadas voladoras, peleas y mucha agresión). También hay programas de nenas, que son con adolescentes o "Barbie", siempre flaquitas y rubias, con madres muchas veces solteras o separadas, además que sus padres no se ocupan de lo económico o de educarlos (están en otra, no se en cuál). Son padres y madres que muchas veces viajan 15 ó más días o hacen sus proyectos, chicos que pasan muchas horas frente a televisión, escuchan hablar mal de sus abuelos, de sus docentes, de la presidenta, del gobernador en su casa y por televisión. En tanto, no disponen de los hábitos, cuya construcción lleva largo tiempo. No tienen un adulto que lo forme, por lo tanto no hay orden, ni higiene, ni cortesía. También hay madres que le dicen al docente que con su hijo no pueden, o que le preguntan cómo actuar con la nena que si la retan amenaza con irse de la casa. Pobres chicos, rompen juguetes, destrozan paredes. Más adelante viene la cerveza o la droga ¿Hay responsables? Por suerte, en esta etapa de abuela, no me toca educar, pero: pensemos en los pequeños.






























