Entre los temas a abordar por el Congreso de la Nación en las sesiones extraordinarias (entre el 12 y el 30 de diciembre) figura uno de suma importancia para los ingresos de aproximadamente 1.300.000 asalariados gravados por el impuesto a las ganancias: la ratificación de los cambios en el mínimo no imponible de dicho tributo que se aplicaron en julio de 2010 (20 por ciento) y en abril de este año (otro 20 por ciento), subas que quedaron sostenidas solamente por resoluciones de la Afip. Sobre la base de ellas los empleadores retuvieron de sus empleados una porción menor de sus salarios. Si los legisladores no aprueban antes de fin de año una ley que avale dichos cambios, aquellos descuentos quedarían sin efecto y deberían calcularse con los mínimos del 2009. La diferencia equivale a un 44 por ciento acumulado, con lo cual habría una "deuda" de estos asalariados con el fisco. Esta situación ya se planteó el año pasado, y como no se obtuvo la ley necesaria la Afip postergó hasta febrero de 2012 la liquidación final del tributo. Si bien el Ejecutivo dijo que no era su intención cobrar esa "deuda", la tranquilidad de los contribuyentes al respecto depende hoy del Congreso. Aunque muchos seguirán perdiendo la partida contra el fisco si no se modifican las escalas a partir de las cuales se aplican las alícuotas del impuesto, ya que al recibir un aumento de sueldo pueden pasar a la categoría siguiente, sufriendo descuentos más amplios que deterioran a un reajuste salarial que no suele compensar la inflación.





























