Copenhague, capital mundial de la sustentabilidad, ya ha logrado más de 300 kilómetros de carriles de bicicletas (medio de transporte elegido por el 36% de la población), cientos de espacios verdes, mantener el agua limpia de sus costas, una alta cantidad de energías renovables (entre ellas las eólicas), un sistema de calefacción urbana y una red integrada de transporte. En esta capital danesa, el 60% de sus habitantes accede a parques de todos los tamaños y playas sin la necesidad de recorrer grandes distancias (los “Tivoli Gardens”, son además grandes atractivos turísticos), complementando las bicicletas incorporó la red de transporte CityCircle Bus, autobús eléctrico que funciona diariamente con una batería que se carga por las noches. La arquitectura sustentable es uno de los grandes pilares del avance de Copenhague. Para mejorar la calidad de vida y disminuir el consumo de energía, ya rige una ley que obliga a que los nuevos techos sean verdes, generando grandes beneficios a los edificios en si y al medio ambiente. “La bicicleta es una parte vital en la sostenibilidad de cualquier ciudad, porque es saludable tanto para el usuario, como para todos los que vivimos en ella” declaran de la secretaría para el uso de la bicicleta. De esta manera los ciclistas colaboran para que el aire se mantenga limpio y libre de carbono y ruidos molestos. Pero entre los beneficios citados, llamó mi atención la propuesta de un hotel, que instaló dos bicicletas que generan energía: si los huéspedes producen más de 10 vatios/hora (unos quince minutos de ejercicio), obtienen como premio una comida en el restaurante del hotel. Aplicando esta idea a la Argentina, se me ocurre que la EPE, podría poner a pedalear a todos los “enganchados” que restan suministros a quienes cumplen con el pago regular de impuestos. Con el beneficio de que muchos de estos transgresores incorporarían a su ocio una función redituable para ellos y la comunidad. Dice un proverbio chino: “Si ves que un hombre tiene hambre, dale un pescado; si no quieres que pase hambre nuevamente, enséñale a pescar.” O en este caso: a pedalear.


























