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Para los padres de las víctimas es poco

Viernes 23 de Enero de 2009

Las condenas a muerte y altas penas no lograron calmar a los padres cuyos hijos fueron afectados por el escándalo de la leche adulterada en China. "No, no es suficiente", dice Hou Longbo, padre de un niño de un año que fue cremado justo el día del anuncio de las condenas.

Sobre todo, "no alcanza" la condena a cadena perpetua para la jefa de la empresa lechera Sanlu, Tian Wenhua, afirma Hou Longbo, enojado. "Debería haber pagado con su vida", agrega. Para algunos padres de los niños afectados, que la pena de la jefa que produjo leche envenenada y cualitativamente insuficiente haya sido alivianada y que con ello lograra escapar a la pena de muerte "es una injusticia".

Al igual que otras familias, este padre de la provincia de Shandong viajó a Shijiazhuang. La policía valló el tribunal unos 500 metros desde la entrada. Sólo se permitió el ingreso a los periodistas para la lectura de la sentencia. "El proceso fue injusto", dice también Zhou Jing, cuyo hijo de un año y medio está enfermo. Cree que la pena de muerte no debería haber sido sólo para los tres fabricantes del "polvo proteico" contaminado. También se quejan de que la jefa haya empleado para adulterar la leche melamina, por lo que aún más bebés se enfermaron.

Un largo camino. Zhou Jing y su hijo tienen un largo camino de sufrimiento detrás suyo. "Su estado es muy malo", cuenta el padre. Varios hospitales rechazaron su tratamiento. Las clínicas pequeñas dijeron que los cálculos renales son demasiado grandes y que ya no pueden hacer nada. El moderno hospital infantil en Pekín le pidió en cambio "poner primero 50 mil yuanes sobre la mesa para el tratamiento", lo que representa unos 5.500 euros, una gran suma para China. Y eso que el gobierno les prometió a los padres de los casi 300 mil niños afectados tratamiento sin costo. "Conozco a muchas familias que fueron rechazadas y no tienen dinero".

"Es una vergüenza". Muchas familias se quejan no sólo del insuficiente tratamiento médico sino también por las presiones de las autoridades, que los quisieron callar. A algunos padres, la policía les impidió viajar a Shijiazhuang para el proceso.

Zhou Jing también recibió llamados anónimos con amenazas. "Me dijeron que si armo revuelo no será bueno para mi familia ni para mi niño enfermo", cuenta. "Es una vergüenza". Las indemnizaciones ofrecidas fueron rechazadas por muchas familias dado que si las aceptan renuncian para siempre al derecho de demandar civilmente a las dos decenas de empresas lácteas. l (DPA)

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