Una carta de lectores publicada el 4 de octubre pasado, firmada por Sonia Helman, muestra estupor sobre las declaraciones de una sexóloga en una nota de La Capital del día domingo. Es sobre el caso resonante del señor que irrumpió en la casa de su vecina, desnudo, hurgando en los rincones y masturbándose, lo que fue filmado por la chica en cuestión y difundido por los medios rosarinos y nacionales. La señora Helman critica a la profesional porque dice en dicha nota que el hombre "podría padecer una parafilia, es decir una enfermedad sexual, lo que no lo convierte en violador o peligroso". Soy estudiante de psicología y coincido con lo planteado por la sexóloga. Incluso en el programa Plan A de Canal 3 el especialista Daniel Galli reiteró dichos conceptos. Pero Helman se queja porque dice que el señor realmente es "peligroso" al igual que pueden serlo "todas las enfermedades derivadas del estrés, fobias, diabetes, paranoia, insomnio, especialmente para las mujeres que viven solas". Noto algunas dificultades en la firmante de la carta para advertir que lo que se expuso en la nota es otra cosa, que el hombre puede (en potencial) sufrir de un trastorno emocional que lo lleva a determinadas prácticas. Le pone nombre a algo que la mayoría de los medios de prensa pasaron por alto. Nada más ni nada menos, ¿no es cierto? Creo respetuosamente que la sexóloga no minimiza el hecho y lo encara desde el punto de vista de la salud psíquica. Pero a mi modo de ver lo que es "peligroso" es que la señora Helman etiquete de un modo grosero y discriminador a todos lo que tienen alguna enfermedad. Obvio que la vecina se vio perjudicada, y la Justicia determinará qué hay de cierto y de delito en este caso. Señora Helman, algunas aclaraciones finales: el robo no está demostrado de ningún modo, algo que usted asegura sin prurito, lo que es peligroso; además, usted dice que la sexóloga "ve el lado bueno del agresor", ¿a usted le parece que una enfermedad puede ser buena? La verdad, cuántos deben aprender a leer, a opinar y a pensar más allá de sus miedos y limitaciones.


































