Ayer, en ocasión de estar tomando un café en el bar de la estación de servicio de Ovidio Lagos y Córdoba, siendo las 13.45, se escuchó un ruido y el lugar se llenó de un poderoso olor a nafta. Al instante, la mozas comentaban que era la tercera vez en el día que esto sucedía. Inmediatamente, supuse que el sistema de venteo de los tanques de combustible no estaban funcionando con la consiguiente acumulación de gases que hacían saltar la tapa. Pregunté por el encargado de seguridad: no estaba. El despacho de combustible seguía su curso normal. ¿Y si la tapa saltaba de nuevo y se producía una chispa? Me dirigí a la estación de bomberos que está a media cuadra explicando la situación. A la hora pasé por el lugar y la estación estaba cerrada. Pero más tarde estaba trabajando nuevamente. Intenté comunicar la situación a algún organismo municipal, de manera que quedara registrado. Imposible. ¿Se repetirá esta situación en otros lugares de la ciudad? Me pregunto: ¿se habrá aprendido la lección de calle Salta? Dios ampare a los vecinos.


























