El gobierno nacional trata de minimizar lo que es visible para todos. El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, sostuvo que los cortes de electricidad “sólo afectan del 1 al 3% de la población”. Están esperanzados en la obra de Atucha II. Recordemos que nuestra presidenta Cristina Fernández la inauguró en 2009. Todavía no entró en funcionamiento, con el agregado que tenemos 2.300 millones de dólares por encima de lo presupuestado. Cuando entre en funcionamiento, posiblemente en abril, según declaraciones de Capitanich, vendrá la salida de la central de Río Tercero, que debe entrar en mantenimiento. Quiero decir que se está muy lejos de cubrir la demanda nacional. Estamos inmersos en una crisis energética de imprevisibles consecuencias. De haber asumido este gobierno un rol de exportador nato de petróleo, gas y electricidad, se vio obligado a convertirse en importador. Estas son las consecuencias de haber sido incapaces de prever la contingencia estructural de la importación energética. Lo concibió como un problema coyuntural, esto trajo aparejado el tener que importar mucho, mal y caro. Este gobierno no ha podido implementar una política positiva y eficaz para revertir esta lamentable e inédita situación en toda la historia energética argentina. Los cortes de luz están produciendo mucha bronca en la población. El malestar se acentúa. Tenemos derecho a tener agua, luz, gas, y el único responsable es el gobierno, que debe actuar consecuentemente. No nos olvidemos de que un derecho no es lo que alguien te debe dar, un derecho es lo que nadie te debe quitar.


























