Con motivo de las elecciones al Parlamento europeo la Comisión de Episcopados de la Comunidad Europea ha recordado a los católicos que existen valores no negociables en política. Son ellos el respeto y la defensa de la vida humana desde su concepción hasta su fin natural; la familia, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer; el derecho de los padres a educar con libertad a sus hijos; y la promoción del bien común. En este punto los episcopados nacionales y los medios católicos han puesto de relieve aspectos como el fomento de la paz y la concordia entre los distintos grupos sociales; asegurar la justicia y la seguridad de los habitantes; la solidaridad con los más débiles; una economía con ética; una cultura con valores; la subsidiariedad, de modo que no asuman los superiores aquello que puedan realizar libremente los inferiores; el poder como servicio, con transparencia, con verdad, con honestidad; la libre empresa, en un marco legal acorde con la dignidad de los ciudadanos. A todo lo cual habría que añadir el culto a Dios, fuente de toda razón y justicia, al que pedir, con humildad y confianza renovadas gracias y bendiciones. ¿Acaso no podrían servirnos tales avisos para recordar los ya recibidos por nosotros; para redescubrir el "alma de la Argentina" y sus raíces cristianas; para contribuir a "inculturar" y evangelizar su política? ¡Ojalá que electores y elegidos tengan miras nobles y elevadas a la hora de decidir!





























