Me cansé. No quiero más tibieza en mi ciudad. Quiero que el Poder Legislativo del lugar donde vivo trabaje y cambie algo. Ustedes me dirán diplomáticamente: sin el apoyo del Ejecutivo, que acepte y avale nuestra tarea parlamentaria, no se puede. Sin la Justicia de nuestro lado, tampoco. Sin el aval y el dinero de la provincia y de la Nación no podemos cambiar nada. Yo les pido: intentémoslo, por favor. Propónganse modificar algo. Algo de las cuestiones básicas, prioritarias y fundamentales que hoy fallan y nos lastiman. Por lo menos una: debatan para que dentro de 10 años no existan los chicos limpiavidrios y "otras yerbas". Debatan para que dentro de 10 años no se mueran niños en la ciudad de tuberculosis, desnutrición, mal de chagas y dengue. Debatan para que dentro de 10 años exista un lugar o lugares donde los niños adolescentes delincuentes puedan recuperar algo de su niñez perdida. Debatan para reinsertar en todos los barrios los clubes que podrían contener con una política adecuada creativamente a nuestros futuros líderes. Debatan y juéguense. Hay muchísimos temas más. Tomen uno y vayan hasta el hueso. Por lo menos una de las deficiencias que nos llevaran indefectiblemente a que en 10 años tengamos una ciudad violenta. ¿No se les ocurre nada? ¿Pensamiento lateral? ¿Imaginación? ¿Sueños de una ciudad en armonía y en paz? Señores concejales: llamen entonces al millón de ciudadanos que pensamos con imaginación diariamente porque vivimos en una ciudad hostil. Los podemos ayudar y no le vamos a cobrar nada: ONG, parroquias, colegios, profesionales, organizaciones intermedias. Hombres y mujeres que lideramos nuestras familias y nuestras empresas y sabemos que por ejemplo que si hay alguien enfermo dentro de nuestro grupo familiar todas las energías y todo el dinero se destinan a solucionar ese problema, dejando si fuese necesario todo lo demás para otro momento. Si con este aporte tampoco pueden empezar a solucionar algo para dentro de 10 años, por favor, renuncien.



























