Los habitantes de Wheelwright hemos sido testigos de un nuevo recambio institucional, esta vez con la asunción por un nuevo período de las autoridades que ya estaban en el gobierno y en nuestro caso particular dejamos el cargo que le corresponde a la minoría. La señora Susana Ledesma como revisora de cuentas y yo como segundo vocal de la comisión comunal, reemplazados en esta ocasión por María Laura Marín como revisora de cuentas, y Daniel Peralta, representantes todos del Partido Justicialista. Sinceramente, uno espera que con el paso de los años aprendamos todos de estas instancias democráticas, pero la verdad debemos admitir que algunos no lo hacen. Si hoy tuviesen que asumir otros candidatos que no sean los actuales se encontrarían con una deuda impresionante, más de 400.000 pesos a distintos proveedores. Hay una cantidad de cheques a fecha que todos sabemos que andan por las calles, a pesar de que reiteradamente dijimos que no se puede hacer un uso indiscriminado de esta operatoria porque representa deuda encubierta no registrada, no existe, no está contabilizada. Los sueldos impagos y los aguinaldos sin provisiones, aproximadamente 350.000 pesos, a pesar que esta administración debe haber sido, sin temor a equivocarme, la que más recursos recibió en la historia en concepto de coparticipación, cobros de propagandas en la vía pública y en los negocios, patentes atrasadas, fondo sojero (más de 700.000 pesos exclusivos para hacer obras públicas). Con todo esto aumentaron las tasas, el alumbrado público, y además, de haber empezado la gestión sin ningún tipo de deuda. Si a pesar de estos ingresos extraordinarios por la situación nacional y provincial, tuvieron que recurrir a usureros por más de 500.000 pesos en el último año para vaya a saber qué gasto, imaginen lo que sucedería en otras condiciones. Pero en realidad, ¿esto los convierte solamente en malos administradores? No, no creo que sean eso solamente; si a todo esto le sumamos que hacen todo lo posible para que las minorías no puedan acceder a la información que a todas voces dicen que es pública, pero que niegan sistemáticamente cuando la solicitamos. Nunca pudimos acceder al registro de deudores, ni al listado de cheques emitidos y no ingresados (cheques a fecha), y quién o quiénes le prestan dinero a la comuna, bajo qué condiciones y, por supuesto, qué beneficios obtienen. Si a esto le sumamos que no invitaron a su revisora de cuentas saliente a un acto que tendría que estar despojado de todo tipo de rencores, por haber objetado algunas cuestiones formales, según ella misma hizo público en una carta abierta que coincido en muchas de las cosas que expresa allí. Por todos estos motivos nosotros presentamos en abril del 2011 ante la Secretaría de Municipios y Comunas un informe pormenorizado de todas estas situaciones irregulares. Sé que después de estas líneas no faltaran los difamadores profesionales que saldrán a tratar de descalificar mis dichos. Realmente lo que espero es que un día tengamos un debate serio sobre lo que entendemos por "calidad institucional" y ahora que se empieza a hablar de reforma constitucional pensemos qué tipo de organización institucional le corresponde a las comunas en estos tiempos, y el voto de la gente esté mejor representado, con más respeto a las minorías y que realmente la información esté disponible para todos, entonces sí podremos decir que hemos aprendido algo.





























