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“Ningún funcionario vino a explicarles a los chicos cuándo empiezan las clases”

Higinio Chimenti es maestro y delegado de Cabín 9. El lunes pasado acompañó a las familias y maestros de la Escuela Secundaria 574

Jueves 16 de Abril de 2015

El lunes pasado padres y maestros de la Escuela Primaria Nº 1.209 de Cabín 9 hicieron un abrazo solidario para pedir que de una vez por todas se habilite la Secundaria 574 que lleva 10 años en construcción. Estaba la promesa oficial de inaugurar las clases en marzo, en 9 de los 20 salones que se construyen. Promesa que no se cumplió. La salida ofrecida —hace apenas una semana— por el Ministerio de Educación de Santa Fe fue organizar clases de medio turno en dos salones de la primaria, nada parecido a una escuela de verdad. “Lo triste e indignante es que ningún funcionario fue a explicarles nada a los padres y a los chicos qué pasa, cuándo van a empezar las clases. Nadie da la cara. Nos indigna, porque en el medio están son los pibes más pobres de Cabín”, dice el maestro Higinio Chimenti, docente y delegado de la primaria.
  El maestro Higinio trabaja desde los 90 en la 1.209 de Cabín 9, el tan populoso como olvidado barrio de Pérez. Conoce la realidad de la escuela y del lugar como pocos. Tiene la autoridad para afirmar que la construcción de la Secundaria 574 en Las Gaviotas y El Ombú responde a una historia de olvidos, desidias y que si se ha avanzado en algo es por la movilización de la comunidad.
  La construcción se anunció en 2005 a través del Plan 700 Escuelas de Nación y arrancó en 2006. Luego de una fallida licitación la empresa constructora F&G Construcciones SRL abandonó la obra en 2008 y ahí se paró. En 2013 fracasó otra convocatoria, hasta que finalmente en 2014, con una nueva empresa (Adobe Construcciones SRL), se retomaron los trabajos, que de acuerdo al contrato deben estar terminados en su totalidad el 1º de julio próximo.

Compromiso. Sin embargo, estaba el compromiso oficial de aprovechar 9 de los 20 salones que ya están listos para empezar este ciclo lectivo en esos espacios y en dos turnos. Nada de eso ocurrió y recién el jueves pasado los alumnos del secundario volvieron a la primaria, pero sólo con medio día de clases y dos cursos en un mismo salón. Hasta entonces se manejaban con tareas que les daban para hacer en la casa. “¿Eso es calidad educativa?”, interpela el maestro.
  “Los años fueron pasando, la secundaria hizo pedidos, petitorios, notas y nosotros desde la primaria acompañábamos, porque plantéabamos la dificultad de convivir en un mismo patio, los recreos y baños entre chicos de 6 años con adolescentes”, repasa. En esas movidas, menciona cuando se movilizaron por primera vez a la delegación local de Educación, en Echeverría 150 bis, de Rosario, y se entrevistaron con la delegada Regional, Marta Díaz: “Fue en octubre de 2013. Fuimos los maestros de la primaria, los padres y los alumnos, no convocamos a nadie más. Nos autofinanciamos, vendimos pastelitos para alquilar el colectivo. Allí nos recibió Marta Díaz y nos comunicó que en diciembre saldría la nueva licitación. Estaba con un supervisor y Nora Reina (directora provincial de secundaria). Me di cuenta que se desayunaban de muchas cosas. Nos dijeron que harían lo posible para inaugurar las clases en marzo de 2014”. Pero las clases no empezaron. Pasó el mismo año en que en Rosario se largó el Dakar, que representó una inversión millonaria, y se concretó “porque hubo voluntad política de hacerlo, cuestión que no ocurrió con la escuela Cabín 9”.
  Cada sábado el maestro se da una vuelta por la escuela, para ver de cerca la obra. “A la Nación hay que darles la gracias porque si no hubieran puesto el dinero sería peor” (16 millones de pesos más), opina sobre la parte que le toca al Ministerio de Educación de la Nación. Considera que lo que abunda es desidia y falta de responsabilidad de parte del Ministerio provincial.
  “Nos ilusionamos con los 9 salones que están terminados. A principio de año esperábamos la llegada de los bancos y sillas”, dice sobre cómo aún imaginaban el inicio de ciclo en la nueva secundaria. La ministra Claudia Balagué había confirmado este inicio parcial en febrero.
  ¿Qué pasó esta vez? “Desde Construcciones Escolares hacen un relevamiento para dar una habilitación parcial, pero al estar en construcción dicen que falta una división para evitar accidentes, ya que la responsabilidad sería de la provincia. Bueno es en eso en lo que se avanza”, dice Chimenti.
  “En el medio de estas disputas están los pobres, que son los pibes de Cabín 9 que aún no tienen fecha cierta del inicio de clases. Y lo que indigna es que ningún funcionario fue a la escuela a dar la cara, a ofrecer una explicación ni a los chicos, ni padres”, expresó visiblemente indignado.

Presiones. Son conocidas las presiones y llamados de atención oficiales para que los docentes y directivos no reclamen públicamente, no hablen con la prensa, por esta secundaria. “No tengo miedo de reclamar un lugar digno para los pibes que fueron mis alumnos. Porque los que van a la secundaria y los que van a ir son alumnos míos. Si me exoneran, será por el honor de reclamar por una escuela”, responde Higinio, y recordó: “La 1.209 es una escuela que nace de dos pibes que se llamaba Miguel Angel y Juan Carlos Gauseño. Uno tenía 17 y otro 19 años. Enseñaban a leer y a escribir en una casilla que había sido del ferrocarril, y donde llegaban gente del Chaco que venía a trabajar en el cultivo de la flor y de las hortalizas de la zona. A Miguel Angel lo mataron por la espalda y Juan Carlos lo desaparecieron en la dictadura. Cuando pienso en el origen de la escuela trato de estar a la altura de quienes la fundaron hace 40 años. Tenemos un origen: la lucha y la participación popular”.
  Y aclaró que, si bien es afiliado a la UCR, nunca se embanderaron con ningún partido en esta lucha. “Mi afiliación la firmó Raúl Alfonsín y la conservo con orgullo junto a una foto que tengo con él”.

Menos tiempo de clase.  En estos 10 años de edificio compartido con la primaria, los chicos de la secundaria tuvieron menos tiempo de clase que los de cualquier otra secundaria, lo que —analiza el maestro— equivale a sacarle un año de clases a un plan de 5 años. “En un lugar donde tendría que haber un plus, hubo un minus. Podemos entender que coyunturalmente haya un problema de un mes, de un semestre y hasta de un año, pero no 10 años!”.
  Es extraño ver al “maestro Higinio” —como le gusta presentarse— sin su guardapolvo blanco. Siempre lo lleva puesto, para dar clases y en las marchas en defensa de la escuela pública. Se justifica por estar ahora relevado de su cargo frente al grado para integrar la Junta de Calificaciones.
  En una rica charla, describió sin ocultar la emoción en sus ojos, la realidad donde se emplazan estas escuelas. Una zona pobre, donde todavía no llega el agua potable y los que siguen en la secundaria de nunca terminar es porque no tienen ninguna otra posibilidad (material y social) de moverse a otra escuela. Por eso reiteró que necesitan explicaciones, saber cuál es el plan para recuperar lo no dictado. “También un pedido de disculpas del gobernador de la provincia (Antonio Bonfatti). Van ocho años de gestión socialista”.

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