Edición Impresa

Narcotrafico: "Ojito" huyó a la carrera de policías que lo esperaron en la terminal de Retiro

Ignacio Actis Caporale aguardaba a su novia. Por escuchas lo seguían. Cuando iban a atraparlo se zambulló en el subte. Fue hace dos meses.  

Martes 26 de Noviembre de 2013

"¡Nacho, alto, policía!", escuchó Ignacio Actis Caporale apenas se había bajado de su camioneta Toyota Hilux en la atestada terminal de ómnibus de Retiro, en la ciudad de Buenos Aires. La respuesta fue instantánea: el joven rosarino que desde hace más de un año es intensamente buscado por las fuerzas federales sospechado de liderar una banda dedicada al narcotráfico comenzó a correr entre las atiborradas plataformas. La persecución fue inútil. Nacho se introdujo en una de las bocas del subte y se esfumó. Una vez más.

El escape ocurrió hace dos meses pero se conoció en los últimos días. "Ojito" volvió a esquivar la ley. Como en septiembre de 2012, cuando en vuelo desde Colombia se enteró de que gran parte de su banda estaba siendo arrestada y desapareció en una escala en Perú. Y como en abril de ese mismo año, cuando zafó de los policías que seguían el Audi en el que se movilizaba y se terminaron tiroteando con sus cómplices.

Prófugo. Ignacio Actis Caporale tiene 25 años y está prófugo desde el 26 de septiembre de 2012. Ese día la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) hizo 14 allanamientos simultáneos en los que secuestró cuatro kilos de cocaína de máxima pureza, tres de marihuana, 400 pastillas de éxtasis, 40 troqueles de LSD, varias dosis de quetamina, seis autos de alta gama, ocho armas de fuego y 250 mil pesos en efectivo.

Nueve personas fueron detenidas, excepto él, que se encontraba volviendo de Colombia junto con su novia y en pleno vuelo se enteró de que su banda estaba siendo desbaratada. Entonces aprovechó una escala técnica que el avión hizo en el aeropuerto peruano de Lima y se bajó. Cuando los efectivos de la PSA se aprestaban a detenerlo en la aduana de Ezeiza sólo se encontraron con su novia, una joven modelo y promotora.

Largos meses les costó a los investigadores volver a seguir el rastro de este muchacho sospechado como cabeza de una banda abastecedora de diversas drogas a distribuidores de todo el mapa rosarino e incluso en Santa Fe. Luego de pasar unos días en Perú regresó a la Argentina el 1º de octubre luego de ingresar legalmente por un paso fronterizo con Brasil gracias a la demora burocrática en la comunicación del pedido de captura.

 

La fuerza del amor. Unos dos meses después de su regreso a tierras argentinas, los pesquisas comenzaron seguirle el rastro en Buenos Aires. Su novia, una joven y bella promotora rosarina, seguía teniendo contacto con él. Los policías lo sabían. Pacientes, esperaron el descuido de Ojito. En algún momento Nacho intentaría encontrarse con su chica.

El dato clave llegó hace unos tres meses. Mediante interceptaciones de los teléfonos celulares los detectives lograron determinar que Ojito se encontraría finalmente con su novia.

La cita sería en Buenos Aires y él la pasaría a buscar por Retiro. El joven pactó hora y lugar: la estación de ómnibus, a media mañana. Ese día una dotación policial llegó a Retiro temprano y esperó paciente la llegada del Actis Caporale. El dato era por demás de certero. A la hora indicada el joven estacionó su Toyota Hilux sin percatarse de que lo esperaban.

Ni bien cerró la puerta sintió la voz que lo interpelaba y la reacción fue instantánea. Tras detectar que la policía lo esperaba empezó a correr entre la gente y se escabulló en la boca de la línea C del subte. "Lo perdimos", dijo resignado uno de los hombres que intentó capturarlo. Nacho lo había hecho de nuevo.

Atrapame si puedes. El escape de Retiro fue la tercera vez, al menos de las que han trascendido, que Actis Caporale logra zafar de la policía. Como el personaje interpretado por Leonardo Di Caprio en la película de Steven Spielberg "Catch me if you can" (2002), Nachito ya parece un experto en burlar persecuciones, allanamientos y guardias en terminales.

Sin embargo, hubo una huida anterior a estos dos, cuando todavía no había trascendido públicamente como un presunto narco, con otras características. Es que además de un tiroteo, ingrediente que faltó en las dos últimas fugas, ese incidente terminó coronado con una presunta negociación con la policía que hasta el momento nunca fue aclarada (ver aparte).

Ocurrió el 22 de abril de 2012 cuando Actis circulaba sin prontuario conocido pero ya era investigado por la Justicia Federal, tal vez sin saberlo. El joven circulaba en su Audi A3 con tres amigos por la zona sudoeste, al parecer rumbo a la casa del padre de Nacho.

Yendo a gran velocidad por bulevar Avellaneda comenzó a ser perseguido por una patrulla del Comando Radioeléctrico. Al cruzar Doctor Riva se desató un tiroteo. Actis Caporale fue alcanzado por una bala que le rozó la oreja izquierda. El auto terminó chocando contra un cantero y él pudo bajarse y escapar por los pasillos de una villa a pesar de haberse lesionado una pierna en la colisión.

Negociemos. Uno de los amigos de Ojito también logró escapar, pero otros dos fueron atrapados. Uno era Dante Pierani, posteriormente procesado como integrante de la banda desbaratada en septiembre de 2012, y el otro se llamaba Pablo K. En el auto había un paquete con cocaína en el baúl.

Según informara este diario en octubre del año pasado, a partir de fuentes vinculadas con la investigación, Nacho pudo negociar con personal de la comisaría 18ª de Francia al 3600 para que se omitiera que se había tiroteado con policías del Comando y que, en cambio, el hecho fuera presentado como un intento de secuestro del qué él y sus amigos habían sido víctimas mientras circulaban en el Audi. (ver "Un escándalo...") Un caso donde los policías están escuchados e identificados y no hubo órdenes de avanzar contra ellos.

El abastecedor de "La Tía"

El 9 de noviembre del 2011 hubo un megaoperativo de la PSA que desbarató la banda de Norma López, La Tía, que manejaba una decena de kiosquitos de droga en la zona noroeste de Rosario, en la Cerámica y Parque Casas. La Tía tiene 62 años. Desde una rotisería que funcionaba como fachada legal del negocio narco coordinaba por teléfono la venta, las entregas y las coimas que pagaba a la policía. Nacho Actis Caporale era seguido por ser el abastecedor de la Tía.

Un escándalo en la 18ª que jamás se esclareció

El domingo 22 de abril de 2012 Nacho Actis, a bordo de su Audi, tuvo un enfrentamiento a balazos con policías del Comando Radioeléctrico en Avellaneda al 4500. Escapó de allí pero en el auto quedaron dos amigos, Dante Pierani y Pablo Kresta, que fueron llevados a la comisaría 18ª.

Allí, según las escuchas, Nacho entabló una negociación con policías, a fin de que no registraran su delito de resistencia a la autoridad, inventaran una situación para tapar eso y le devolvieran el Audi. Jamás trascendió que el gobierno provincial o la Justicia hayan aclarado este hecho de corrupción.

Tres meses después la fiscal Liliana Bettiolo requirió secuestrar en la seccional 18ª de Francia 3670 registros y actuaciones de ese episodio “que fuera informado en el parte reservado 046/2012” y toda otra documentación de interés en relación al funcionario policial Mauricio Rodolfo F. alias “Colo” o “Gringo”, a quien pidió capturar en su vivienda. También pidió allanar las casas y detener por estos hechos a los policías Jorge E. Q. y David Luciano A. El juez Marcelo Bailaque no autorizó los allanamientos a las viviendas de los policías.

A estos tres policías citados la fiscal les atribuyó tener estrechas relaciones con Nacho Actis Caporale. Adjuntó para ello las escuchas que obtuvo la PSA.

La primera escucha es sobre el arreglo de Nacho Actis para recuperar el auto. La segunda expone a Nacho contando sobre el incidente del balazo con policías que lo hirió en la oreja. La tercera es una llamada radial donde conversa con un policía apodado Chino sobre el arreglo para la devolución del Audi mediante la invención policial de un falso secuestro para justificar cómo llegó el Audi a la 18ª y convertir a los detenidos (Pierani y Kresta) en víctimas del secuestro supuesto. La cuarta, otro diálogo con un policía donde se narra la oscura tramitación para el reintegro de ese auto y otras pertenencias suyas que quedaron en la 18ª.

Las escuchas son un escándalo. Este episodio nunca se esclareció.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS