“Varios miles de moscovitas habrían perdido la vida en forma previsible en julio de este año por una ola de calor sin precedentes, y agosto podría añadir más muertes a estas espeluznantes estadísticas”, dijo ayer un científico ruso.
Moscú, una metrópolis de más de diez millones de personas, ha sufrido un intenso calor desde el pasado junio, con temperaturas diarias cerca de los 40 grados.
La crisis ha matado a al menos 54 personas en los incendios. La única buena noticia es que el calor disminuyó ayer. Citando un informe del registro civil de Moscú, Boris Revich, un investigador en ecología y demografía de la Academia de las Ciencias de Rusia, dijo que 5.840 moscovitas más fallecieron el mes pasado, frente al mismo dato del año anterior.
Revich afirmó que creía que la gran mayoría de estas muertes adicionales se habían debido a la intensa ola de calor. “La situación fue absolutamente fácil de prever”, dijo en una rueda de prensa. “La única cosa de la que me siento culpable es de que mis cálculos (de las muertes) fueron demasiado bajos cuando llegó el calor”, agregó.
“Sin embargo, no tenemos ninguna experiencia calculando este tipo de calor tan horroroso, simplemente porque no habíamos tenido nunca antes un calor así,” señaló.
Revich calificó los datos facilitados por el registro civil moscovita como “absolutamente fiables”, añadiendo que pensaba que la mayoría de quienes habían muerto por el calor eran personas de avanzada edad que sufrían problemas cardiovasculares y respiratorios.
“Pero lo que hace que la situación en Moscú y en otras grandes ciudades del centro de Rusia sea diferente es que este atípico calor se complementa con un alto nivel de la contaminación del aire como resultado de los incendios forestales”, indicó Revich.
“La naturaleza ha hecho un espeluznante experimento con nosotros,” señaló. l (Reuters)


































