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Mexicanos huyen de sus hogares para no ser sepultados por aludes

Un deslizamiento de tierra enterró a la mitad de una pequeña población del estado de Guerrero. Los muertos cerca de Acapulco pasaron los 100 por las tormentas y huracanes que se iniciaron una semana atrás.  

Domingo 22 de Septiembre de 2013

Después de varios días de temor, cientos de familias decidieron emprender el éxodo de sus comunidades ubicadas en la sierra del sureño estado mexicano de Guerrero para salvar sus vidas, debido a que los cerros estaban a punto de sepultarlos vivos.

Las tormentas comenzadas el fin de semana pasado dejaron un total de muertos de 101 personas cerca de Acapulco, sin contar las bajas (de tres a cinco tripulantes) por la caída de un helicóptero de la policía federal.

El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, dijo anoche que "prácticamente no hay esperanza" de encontrar con vida a 68 personas desaparecidas de la localidad de La Pintada, donde un deslizamiento de tierra enterró la mitad de las viviendas de la población.

"He hecho un sobrevuelo sobre las comunidades afectadas, y la cantidad de tierra que sepultó más de 40 casas de La Pintada difícilmente nos deja albergar la esperanza de encontrarlos con vida", agregó el mandatario.

En La Pintada habitaban 600 personas, de las cuales 520 habían sido rescatadas y evacuadas.

El derrumbe de tierra ocurrió el lunes, cuando los pobladores celebraban con una comida la conmemoración de la Independencia de México.

Medios locales han mostrado imágenes del área, en las que sólo se ve una parte de la plaza pública y el resto del pueblo sepultado por el lodo.

El presidente Peña Nieto también se refirió a Acapulco: "Hagamos de Acapulco un destino mayor, consolidado, que recupere realmente esta proyección que tuvo en el pasado en el mundo", señaló.

Más de 40.000 turistas, en su mayoría locales, se quedaron varados en Acapulco por el bloqueo de carreteras y la inundación del aeropuerto.

En caravana. La noche del viernes pasado, tras varios días de permanecer incomunicados en la localidad de San Vicente, ubicada en la Sierra Madre del sur de Guerrero, a cuatro horas de la capital Chilpancingo, llegaron en caravana aproximadamente 800 personas, de las cuales un 60 por ciento eran niños.

En el camino, contaron, arriesgaron su vida al intentar pasar por caminos en mal estado y puentes creados provisionalmente.

Los habitantes salieron como pudieron del pueblo, que desde el lunes se vio afectado por un alud de tierra que destruyo casi la mitad de las viviendas. Aún cuando los habitantes ya se habían trasladado a un lugar seguro, los deslaves continuaban y el río les impedía salir por la otra parte de la comunidad.

De Chilpancingo había salido el lunes una brigada conformada por hombres de la localidad que habían ido a pedir apoyo a las autoridades para sacar a la gente, pero no tuvieron eco: solo pudieron conseguir algunos vehículos entre familiares y organizaciones sociales que acudieron en su ayuda.

El grupo de rescate logró abrir parcialmente caminos incomunicados por derrumbes, improvisó puentes con trozos de arboles que cortaron y lazos y así llegaron a la localidad donde pudieron sacar a cerca de 2.000 personas del pueblo Coapango, pero la capacidad de sus vehículos solo les permitió bajar de la sierra a Chilpancingo a un promedio de 800 afectados, que desde la noche del viernes están en un albergue temporal, tras haber perdido todo.

Otros llegaron a pie a Chilpancingo, tras horas de salir de Coapango y debido a que no había espacio en los vehículos. De acuerdo a Nicolás Chávez, dirigente de una organización local y uno de los que encabezaban el rescate, en el pueblo de San Vicente se quedaron un promedio de 200 personas, incluidos niños, y en el de Coapango cerca de 1.000 más.

Además, informó que hay otros pueblos completamente devastados como El Rincón, que está rodeado de dos ríos y sobrevivía con los alimentos que pasaban con lazos de la comunidad de San Vicente, pero ahora que se dio el éxodo por los derrumbes quedaron sin alimentos.

Ayer otra brigada de rescate salió a primera hora y se prevé que otros carros suban con gente a apoyar la emergencia, tras el olvido gubernamental que afirman los habitantes padecen.

Otros pobladores que bajaron de la sierra de Chilpancingo tras varios días de camino son los del pueblo de Azinyahualco, quienes llegaron también la noche del viernes al poblado de Ocotito, ubicado a 40 kilómetros al sur de Chilpancingo.

Guerrero es de los 24 estados mexicanos afectados por el paso de los disipados huracanes Ingrid, en la región del Golfo de México, y Manuel, en el Pacífico.

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