"Me encanta creer que los sueños son un motor para salir adelante"
"El baño del Papa" se propone como el sueño como un antídoto contra la frustración. El filme,
premiado en festivales de Francia, España, Brasil, Cuba y México, se estrena mañana en los cines
rosarinos y tiene como protagonista a un buscavidas que sueña con hacerse rico instalando un
baño...
28 de enero 2009 · 01:00hs
"El baño del Papa" se propone como el sueño como un antídoto contra la
frustración. El filme, premiado en festivales de Francia, España, Brasil, Cuba y México, se estrena
mañana en los cines rosarinos y tiene como protagonista a un buscavidas que sueña con hacerse rico
instalando un baño para los fieles que irían a ver al Papa Juan Pablo II a la ciudad de Melo, en
Uruguay, en 1988.
El, como muchos allí, pensó que los alrededor de 50 mil fieles que se esperaban
los salvaría de la pobreza. El punto de partida del filme, dirigido por los uruguayos Enrique
Fernández y César Charlone, fue la visita que hizo el pontífice a esa ciudad en 1988 y cuenta a
través de Beto y su familia la lucha y "los sueños por salir de la miseria", según contó Charlone a
La Capital desde Uruguay.
Charlone, radicado en San Pablo, Brasil, trabajó como director de fotografía en
filmes de Tony Scott y Spike Lee y fue nominado al Oscar por "Ciudad de Dios", de Fernando
Meirelles junto a quien colaboró en "El jardinero fiel".
Un hecho real. Sin embargo elige el "cine de autor" y por eso se interesó en la
historia de Rodríguez, quien es oriundo de Merlo. "Cuando entré a la película Enrique tenía su
guión. Yo entré a coguionar en lo cinematográfico. El había estado viviendo afuera, pero se enteró
de aquel episodio y empezó a escribir sobre eso, que es una historia cien por ciento real", contó
el realizador.
Con excepción del emprendedor que instala un baño público que es un episodio de
ficción, la visita del Papa trajo consecuencias, aunque no las esperadas: "(El Papa) pasó como un
cohete y la gente quedó medio como diciendo «¿eso es todo?». Porque fue, hizo un discurso y se
fue", recordó el director.
La perplejidad de los habitantes de Merlo estaba justificada: "De repente
hablaban de 50 mil brasileños y caravanas de ómnibus que irían al lugar. Te imaginabas que iba a
venir todo Brasil y que iban a vender todo. La gente se descontroló y hubo gente que hasta vendió
pequeños terrenitos para comprar chorizos, salchichas. Pero quedaron endeudados porque no se vendió
nada".
De los 50 mil visitantes sólo fueron unos 8 mil. Pero la frustración ante
semejante desequilibrio entre las expectativas y la realidad, da pie para contar la historia de
Beto y la complicada relación con su hija que aprende a comprenderlo después de su fracasado
emprendimiento.
La vida es sueño. "Vivimos de los sueños. Y siempre tenemos uno", explicó
Charlone sobre el trasfondo de la película y explicó: "Puede ser el sueño de la próxima película,
de cuando empezás tu carrera, o lo que sea. Me encantó la necesidad que tenemos de soñar y sobre
todo en esta parte del mundo, para salir de la miseria".
Charlone eligió como ejemplo una de las escenas de la película: "Hay escenas muy
lindas que traducen muy bien eso, como cuando el protagonista está desgranando maíz con su esposa y
los granos se transforman en oro, ese oro que haría que sus sueños usyos y de su familia se
cumplan. Me encanta creer que los sueños son un motor para salir adelante. Eso es una cosa que yo
les traspaso a mis hijos porque soñar es como tener deseos", afirmó.