Una empleada doméstica presentó una denuncia contra el futbolista Maxi López, esposo de la modelo Wanda Nara, por presunto abuso sexual mientras trabajó para el matrimonio, aseguró ayer el abogado penalista Hermann Schumascher.
En declaraciones al noticiero América Noticias, el letrado dijo que la víctima es una joven argentina, mayor de edad, que trabajó para la pareja aproximadamente cuatro meses e incluso viajó con ellos.
Schumascher dijo que la denuncia se presentó ayer a la mañana y que pasado mañana su defendida se presentará a ratificarla, mientras que él aportará las pruebas del caso.
“La prueba es contundente”, sostuvo el abogado y dijo que aportará detalles de “los viajes que se hicieron, dónde, en qué circunstancias, cómo se sucedieron los hechos y quiénes son los testigos”.
Si bien evitó dar detalles, Schumascher dijo que los hechos denunciados, que encuadró en el artículo 119 del Código Penal, ocurrieron “hace unos meses” y que la denuncia se realiza ahora porque recién acaba de tomar contacto con el caso, luego de que intervino otro estudio de abogados.
“Acá no hay que meter ni a su hijo ni a su esposa. El tendrá que defenderse o asumir la responsabilidad o no del caso”, consideró el letrado en la señal América 24.
Por su parte,Wanda Nara defendió a su marido en el programa “Intrusos” y contó que la chica se llama Mariana y se ocupó de las tareas domésticas de la casa sólo durante treinta días a fines del año pasado.
“A esta chica la contraté porque me la recomendaron en el edificio donde vivía y la tomé a prueba un mes. Ella trabajaba de lunes a sábado”, indicó la ex modelo.
También declaró que la joven comenzó a pedirle a dinero con demasiada insistencia: “Era muy rara, por lo que después de un mes de que trabajó le pedimos que se fuera. Igual esto no me sorprende, estuvimos recibiendo amenazas”.
“Me pedía mucho dinero, tres mil, cuatro mil dólares. Me llegó a pedir 20 mil dólares para terminar su casa. Yo no se lo podía adelantar porque no la conocía, había trabajado muy poco tiempo y eso no es normal. Quizá ella se quedó un poco mal”, consideró.
“Soy una persona que confía demasiado en la gente. Pero un día la vi rara y llamé a la seguridad del edificio para que la revisaran a la salida”, relató y declaró que la empleada terminó renunciando “de un día para el otro” luego de un pago de 800 dólares.



































