Un muchacho de 19 años murió ayer a la tarde al recibir un disparo de arma de fuego en el
abdomen efectuado al parecer en forma accidental por un amigo suyo que se encontraba manipulando
una pistola 9 milímetros. El autor del disparo fue detenido por la policía cuando se encontraba en
el hospital Roque Sáenz Peña, a la espera de novedades sobre la salud de la víctima. Los
investigadores secuestraron poco después el arma en cuestión que, según fuentes policiales,
presentaba la numeración limada.
Manejo. El episodio ocurrió cerca de las 16 de ayer en el interior de un taller de chapería y
pintura ubicado en Madre Cabrini 2454, en la zona sur de la ciudad. El local es propiedad de Andrés
Bianchi, de 31 años, quien se encontraba acompañado de su amigo Aldo Olivera, de 19. Según
indicaron fuentes de la seccional 21ª, que interviene por razones de jurisdicción, los dos hombres
estaban solos y en un momento dado comenzaron a manipular y a examinar una pistola Colt calibre 9
milímetros.
Los voceros aclararon que esa arma, más allá del calibre, no es del tipo
que usa la policía santafesina sino que se trata de un artefacto un poco más pequeño.
El disparo sobrevino cuando Bianchi tenía el arma en sus manos y, según
declaró más tarde, se le escapó un tiro que impactó directamente y a corta distancia en el abdomen
de Olivera. De acuerdo a esa versión, Bianchi llevó por sus propios medio al joven herido hasta el
Hospital Roque Sáenz Peña, donde se le brindaron las primeras atenciones.
Minutos después, un llamado telefónico ingresó en la seccional 21ª dando
cuenta de la novedad. “En el lugar nos informaron que hubo un herido que había sido
trasladado al Roque Sáenz Peña. En el hospital encontramos a Bianchi que declaró que estaba
manipulando un arma que era suya, pero que la había encontrado hacía un tiempo. Dijo que no hubo
pelea, ni intento de robo, sólo un lamentable accidente”, comentó un vocero de la pesquisa.
Irregular. En base a los dichos de Bianchi, los efectivos de la 21ª regresaron al taller y
secuestraron la pistola, que estaba debajo de un mueble, según describió un pesquisa. Lo que llamó
la atención de los policías fue que el fierro presentaba los números de identificación borrados. A
todo esto, el estado de salud de Olivera se complicó y debió ser trasladado al Hospital Clemente
Alvarez, donde finalmente falleció cerca de las 18.30. A partir de ese momento Bianchi quedó
imputado de homicidio y detenido a disposición del juez de Instrucción en turno.
Ahora, los investigadores intentarán establecer fehacientemente las
circunstancias en que se produjo el disparo que mató al muchacho. También el origen de arma. l


































