Esperemos que esta nueva aparición en escena traiga consecuencias más positivas que la vez anterior. A veces miramos tanto la paja en el ojo ajeno que no vemos la viga en el nuestro. Hace algunos años Londres respondía "Ustedes deben tratar de ganarse el corazón de los isleños". ¿Qué esperamos para hacer algo al respecto? El corazón no se gana con objetos materiales. En otros casos, como aquí, el resentimiento nos impide razonar con serenidad y en positivo. La idea de hacer en las Georgias una reserva marítima surgió de los propios isleños. Londres expresó su apoyo. Nos estamos olvidando que, para nosotros, según ley de ciudadanía 346 del 01/10/ 1869, los habitantes nacidos en las islas del Atlántico Sur son argentinos. Darles la espalda porque hablan o piensan diferente que nosotros es una discriminación injusta. En principio, deberíamos sentirnos orgullosos de que, al fin, surja algo bueno en el Sur pero además, sería muy bueno doblarle la apuesta. Proponerles colaborar con tareas complementarias como mantenimiento, turismo ecológico. Si ellos no nos aceptan mejor para nosotros. Ante el mundo seríamos los creativos y ellos los obstruccionistas. En cambio, con nuestras habituales quejas, estamos repitiendo el triste papel que hoy hace la oposición en el ámbito nacional, a quien no se le cae una idea ejemplar ni por casualidad.





























