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Luis Batistelli: "Queremos desarmar la lógica de la precarización"

El titular del gremio de Empleados de Comercio defendió la iniciativa de descanso dominical y las condiciones de trabajo que los mercantiles perdieron en la década del 90. 

Domingo 20 de Octubre de 2013

El Sindicato de Empleados de Comercio fue uno de los gremios rosarinos que más salió a la calle este año. Luego de un período de crisis y normalización, que culminó con la elección de una nueva comisión directiva, el gremio puso el pie en el acelerador para recuperar un núcleo de reivindicaciones históricas, perdidas durante la década del 90. La pelea para reestablecer los feriados patrios, el Día del Empleado de Comercio y el descanso dominical forman parte de un proceso escalonado que busca ganar el terreno cedido en una actividad que fue especialmente castigada con las políticas de flexibilización laboral. "Queremos desarmar el sistema instalado a partir de la batalla que se perdió cuando Cavallo impuso la desregulación económica y precarización", explicó el secretario general del gremio, Luis Batistelli. El dirigente defendió el proyecto de regulación horaria que el gremio presentó junto a la Asociación Empresaria y un conjunto de entidades y que recibió media sanción en la Cámara de Diputados provincial. Y rechazó las críticas respecto de que afectará al empleo y al turismo.

— ¿Qué buscan con el proyecto de descanso dominical?

—Buscamos desarmar y desnaturalizar el sistema instalado a partir de la batalla cultural que se perdió cuando Cavallo impuso el decreto 2284 de desregulación económica y precarización laboral en 1991. Entre otras cosas, esto cambió los hábitos de los argentinos. Nuestro planteo es que los domingos sean respetados, como antes de ese decreto, que destruyó la protección laboral que se construyó a partir del socialismo, el yrigoyenismo y el peronismo. Es el puntapié inicial de una batalla para reestablecer las condiciones de trabajo que se quitaron. Si tenemos éxito en Santa Fe, las provincias que todavía no avanzaron en esto lo harán. Y el interior deberá ser escuchado en Buenos Aires, donde hay tres proyectos sobre el tema en el Congreso. El del senador Verna, aprobado en la Cámara pero que perdió estado parlamentario en Diputados; un proyecto del diputado Recalde, que es interesantísimo y que fue firmado en su momento por Mónica Fein, y uno que presentó el 2 de octubre pasado el senador Rubén Giustiniani. Esta iniciativa es interesante porque avanza sobre cuestiones de fondo. No sólo plantea la prohibición del trabajo desde las 13 del sábado a las 24 del domingo, con las excepciones del caso, sino que anula el decreto de Cavallo en los artículos 18 y 19, que hacen a la precarización laboral y desregulación económica.

—El proyecto votado en Diputados de la provincia recibió críticas por la posibilidad de que se pierdan puestos de trabajo y que se afecte el turismo. ¿Es lo que va a pasar?

—Las críticas parten de los que representan a las grandes cadenas de shoppings instaladas en la ciudad. Argumentan que se van a quedar sin trabajo los empleados que trabajan los domignos. Y la verdad es que los empleados son los mismos que trabajan de lunes a sábado. Por lo tanto, si los echan no podrían abrir nunca. Por otro lado, antes de que interviniéramos para regularizar la situación, entre 40 por ciento ó 50 por ciento de los empleados de shoppings estaban en negro o trabajando 10 ó 12 horas, cuando estaban inscriptos por cuatro. Con un agravante: los fines de año los hacían trabajar hasta las 2 ó 3 de la mañana en situaciones vergonzosas. Logramos limitar el horario y prohibir que se los disfrace para atraer gente. Por otro lado, ¿cómo están compuestos los shoppings? Un 35 por ciento son farmacias, cines, bares restaurantes y juegos de niños. Otro 30 por ciento son comercios que atienden sus propios dueños. El resto, 30 por ciento o menos, son en su mayoria empresas de Buenos Aires que son obligadas por los shoppings a alquilar en todos sus locales del país. Si no abren los domingos los únicos que pierden son los dueños de los shoppings porque no tendrían que cobrarles el alquiler a los dueños de los negocios.

—¿Pero los trabajadores no pierden de cobrar adicionales?

—Puede haber alguno que por interés individual especula con alguna plata más. Pero la mayoría que hace años que está y no tiene un domingo libre, quiere el cierre. En casi todos los casos no se paga extra sino que dan francos compensatorios.

—¿Y el movimiento ligado al turismo no se verá afectado?

—Ese es un argumento viejo, que en lugares como Europa ya se dejó de usar. Los senadores provinciales, que ahora tienen que considerar el proyecto, deben entender que las grandes ciudades se chupan los clientes de las localidades del interior de sus departamentos. Nuestro planteo es federal dentro de la provincia. Si cualquier cosa sirve para fomentar el turismo, pongamos casinos en todos lados. Rosario y Santa Fe tienen mucho para ofrecer al turista. Que pongan lanchas gratis para que la gente visite las islas. Pero plantear el turismo de compras es querer transformar a Rosario en La Salada de lujo.

—El proyecto avanzó rápido en Diputados. ¿Le sorprendió la reacción del gobernador y de los intendentes de Rosario y Santa Fe en contra de la iniciativa?

—Al gobernador le hicieron el oído diciendo que en los shoppings trabaja gente los domingos que no trabaja de lunes a sábado. Y eso no es verdad. Fein firmó el proyecto de Recalde en su momento. Creo que se asustaron porque no pensaban que iba a avanzar. Pero luego de la contundencia con la que salió la media sanción en Diputados, con notable mayoría, a los senadores les va a ser difícil darlo vuelta. En torno de nuestro proyecto reunimos a un conjunto amplísimo de entidades empresarias, la Universidad, concejales, la Iglesia. Después de muchos años, se empezó a discutir política en este tema. Puede haber empresarios que apoyen la iniciativa porque tienen sus intereses. Es legítimo y no invalida nuestro reclamo.

—Este año el Sindicato de Empleados de Comercio salió a la calle como hace un tiempo que no lo hacía. La pelea por los feriados, el descanso dominical, ¿forman parte de un proceso de cambio en el gremio?

—El objetivo principal nuestro es recuperar la pertenencia del trabajador a su sindicato. El 26 de septiembre, con el cierre de negocios en el Día del Empleado de Comercio, fue histórico. Los compañeros nos decían: por primera vez nos sentimos empleados de comercio. El respeto a los feriados patrios fue el punto básico y compartido por todos. Pero es parte de un proceso para a recuperar el sentido de pertenencia.

—El tema es bastante significativo porque Empleados de Comercio fue en los 90, a nivel nacional, uno de los gremios ariete para flexibilizar el empleo...

—Fue un ariete para precarizar a los trabajadores. Cuando empezaron los contratos basura, se arrasó con el sistema laboral de hacía 40 años. Toda la generación de trabajadores del 90, hasta hace pocos años, fue presa del miedo. El daño que hizo Cavallo fue terrible. En estos meses, cuando vamos a las empresas, la gente nos dice: no creíamos que ustedes iban a venir. Cuando bloqueamos los shoppings y salimos a la calle, les sacamos la máscara a los monstruos. Fueron a hablar a Buenos Aires a ver cómo nos paraban. Pero nosotros somos distintos. Nos movilizamos, no para perjudicar a nadie, sino para encontrar acuerdos justos. Y la verdad es que lo terminan entendiendo. Nosotros le hicimos piquete a Cargill contra la precarización de los compañeros. Y terminaron firmando un acuerdo para mejorar el convenio.Con la lucha hemos mejorado, antes nos tenían por el piso. Ahora queremos plantear acuerdos sectoriales y bonos de fin de año. Tenemos que mantener vivo el sindicato. Acá vienen entre 5 mil y 6 mil compañeros todos los días al comedor, a la farmacia, a los cursos. La próxima meta sería buscar la forma de hacer una universidad obrera.

—Cómo está institucionalmente el gremio?

—El sindicato tuvo una crisis, vino un normalizador de Buenos Aires y hace ocho meses que hay una nueva comisión directiva. El 99 por ciento tiene entre 30 y 50 años. Hay una camada nueva de militantes en el gremio que está adquiriendo experiencia. Vamos a reformar el estatuto. No se puede estar más de dos períodos en la conducción.

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