Al saber que Carlos Fernando F., el Chino, se había presentado espontáneamente en Tribunales
algunos policías que estaban tras sus pasos digerían la novedad con un resabio de bronca ayer a la
mañana en la zona de Tribunales. “Estábamos muy cerca, nos hubiera gustado agarrarlo a
nosotros, pero que haya aparecido es una buena noticia”.
En efecto lo era porque produce alguna distensión en sectores de una
Unidad Regional II golpeada: al tirar del ovillo del atentado al micro aparecieron supuestos
traficantes de droga conectados con la policía de la zona sur. Y los resultados de seguir tensando
el hilo, algo que la jueza parece proponerse, provoca inquietud e incertidumbre.
¿Por qué resolvió entregarse un hombre que aparece en una objetiva
situación de aprieto por la evidencia secuestrada? Tres hipótesis se manejaron durante el día:
+ Un sector de los investigadores cree que estar en la calle implicaba para el
Chino un peligro mayúsculo para su vida. “Los traficantes de droga no perdonan un error y
éste cometió dos garrafales: una persona de su entorno abrió la boca y además se dejó un teléfono
ahora secuestrado que es una pista muy rica hacia otros implicados”, dijo una fuente del
caso.
u Se entregó porque cuatro personas de su familia —tres
hermanastros y su tío policía— están detenidos sin tener la responsabilidad objetiva que él
ostenta. La teoría de la presión de los familiares presos le parece insustentable a muchos dado que
no por quedar el Chino preso los otros mejorarán su situación.
+ Fue a Tribunales porque si su caso está vinculado a Newell’s la
causa se acumularía en otro juzgado y será cedido por una magistrada que demuestra intenciones de
llegar a fondo. Si eso pasa, aunque él no despegue, pueden aliviarse los que presuntamente le
encargaron el hecho, que son los mismo que le habrían exigido salir de su escondite e ir al
juzgado.



































