Veo que en el imaginario colectivo se está instalando desde hace varios años que los acreedores de la deuda pública argentina son fondos buitre, con todo lo que ello implica. Sin embargo, existen un muy buen número de tenedores de bonos ahorristas individuales con acreencias que están muy por debajo que la de los fondos, y que muchos de ellos estamos en Argentina y otros en Europa y Japón. Parte de esta población está conformada por jubilados, profesionales, trabajadores con capacidad de ahorro, que no quisimos negociar del modo poco riguroso y leonino que trataron nuestros gobernantes argentinos a los efectos cerrar el tema. No olvidemos que estos gobernantes siguen generando e incentivan a tomar deudas del mismo tipo y la consideran como genuina y durante la gestión del gobierno de la década de los 90 las autoridades actuales tenían cargos parlamentarios o de gobernadores que apoyaron la emisión de bonos que hoy desconocen e incluso invierten la visión del problema poniendo a los genuinos acreedores como los victimarios de la economía. Inclusive en la década anterior el gobierno estimulaba a adquirir estos bonos como una solución a los problemas de inversiones, tal es así que los trabajadores en su mayoría fuimos estafados porque las Afjp tenían reglamentadas que un porcentaje de sus inversiones debían efectuarlo en bonos de la deuda pública Argentina. La verdadera deuda pública del alrededor del 45% del PBI es interna con la Ansés, Pami; tesoro nacional que tomaron los recursos y le dieron bonos y hoy los jubilados no pueden acceder a una retribución digna, ni asistencia de salud acorde a lo que necesitan, sólo acumulan papeles.





























