Parece que tan solo el 1º de diciembre algunos estamentos gubernamentales recuerdan el drama mundial que es la pandemia del VIH/sida, ese día todos los funcionarios, salvo algunos excepciones, se la pasan hablando de que los nuevos tratamientos, de que se redujo no sé qué índice, de que vamos a una suelta de globos, que vamos a tal o cual acto y listo, otros doce meses más. Porque parece que hay como una rutina, que total está el tratamiento antirretroviral disponible y que por suerte está. Y además, el Estado argentino, que los suministra gratuitamente, está también por suerte en condiciones de comprarlos a las grandes compañías de medicamentos, la mayor parte extranjeras, ya que en nuestro país aún no se producen los medicamentos, como sí ocurre en otros, como Brasil. ¿Por qué decimos todo esto? Porque la pandemia en sus infinitas curvas estadísticas de mayores infecciones a través de los años (en algún momento por ejemplo fueron las mujeres, en otro el continente africano, etc), hoy en día la vemos con preocupación por el incremento en jóvenes gays varones entre los dieciocho y veinticuatro años, aproximadamente. ¿Cuáles son las causas? Probablemente muchas, pero lo que sí sabemos es que hay responsables, porque no existen campañas de prevención continuas en el tiempo, focalizadas, etc. ¿Y quién es el responsable? El Estado y, fundamentalmente, la Dirección Nacional de Sida, con la cual nuestra organización tiene innumerables diferencias y críticas a lo largo de esta administración del Dr. Falistocco, que no vienen al caso detallar aquí. Se debe insistir con enjundia y permanecia en el tiempo sobre la prevención, fomentar el uso del preservativo; en fin, lo que todos y todas sabemos desde hace décadas, que suele no hacerse con toda la urgencia que se requiere; no solamente porque hay un recrudecimiento de la incidencia en nuevas infecciones en los jóvenes gays, sino porque también existe ese incremento en otros grupos. Decimos esto porque como es obvio tendremos menos infecciones y menos erogaciones que deba hacer el pueblo argentino a través de sus impuestos en pagar medicamentos que benefician a las compañías extranjeras. A menos que (y no querríamos ni pensarlo) no existan campañas para sí tener que ofrecer más tratamientos. Algunas de estas preocupaciones, fundamentalmente el incremento en la incidencia de nuevas infecciones, son compartidas por el coordinador del Programa Municipal de Sida, el doctor Damián Lavarello, el cual reaccionó rápidamente creando una comisión de trabajo con las organizaciones no gubernamentales LGTB y del VIH/Sida. Vox Asociación Civil advierte de esta situación y no cejará en su trabajo continuo, serio y honesto en VIH/Sida, que lleva décadas.


























