El titular de la Fundación para la Defensa del Ambiente (Funam), el biólogo Raúl Montenegro, advirtió que los incendios dejan marcas que perduran por décadas y en algunos casos resultan “irrecuperables en tiempos humanos”.
Los incendios registrados en los últimos dos meses en Córdoba afectaron a la sexta parte de la superficie actual de los bosques cordobeses.
Entre agosto y septiembre de 2009 se quemaron más de cien mil hectáreas de ambiente nativo “¿Cómo puede esperarse que las sierras se recuperen si continúan los incendios y los desmontes?. Ya no queda margen” para que el fuego siga arrasando con los bosques, manifestó Montenegro.
Para el titular del Funam “cada incendio es una tragedia ambiental y un duro golpe a las maltrechas cuencas hídricas de la provincia. No sólo tenemos menos resistencia ambiental y más erosión, sino que la materia orgánica, el fósforo y el nitrógeno de las áreas incendiadas llegan a los ríos y los lagos”.
“Un bosque, además de árboles, reptiles, aves y mamíferos, contiene un complejo entramado de seres vivos”, añadió. Precisó que en un metro cuadrado de suelo y hasta los 30 centímetros de profundidad pueden vivir unos 1.500 millones de protozoarios (microorganismos), 120 millones de nematodos (gusanos), 440 mil colémbolos (insectos), 400 mil ácaros, tres mil ciempiés y milpiés, 500 hormigas, y muchas poblaciones de organismos. “Sin la vegetación nativa y con biodiversidad afectada, el ambiente deja de fabricar suelo”, afirmó Montenegro y precisó que “en ambientes tropicales y templados se requiere de 220 a 1.100 años para regenerar 25 milímetros de suelo. “El fuego impide el retorno de materia orgánica al suelo, favorece la erosión y lo compacta, formándose una impermeabilización que impide que el suelo absorba el agua de lluvia y las crecientes de los ríos se vuelvan cada vez más violentas”, advirtió.






























