Cada nuevo día asisto a la difusión de cosas por internet que inocentemente mucha gente acepta como verdad divina. Es como si hubiera surgido una nueva religión con millones de adeptos que cualquier cosa que llega por esa vía de comunicación es aceptada y a su vez difundida sin la más mínima duda. Como médico leo horrorizado conceptos sobre medicina, como por ejemplo en China no hay cáncer de mama porque no toman leche, o que los antitranspirantes producen cáncer de mama, o que un determinado análisis diagnostica cáncer de ovario, entre otras barbaridades. Además, aparecen cosas como alguien que solicita un riñón, desconociendo la cantidad enorme de requisitos para un trasplante y no sabiendo que hay largas listas de espera en el Cudaio. Ni hablemos de las curaciones mágicas o de los peligros de mezclar bebida cola con menta, o que celulares pueden cocinar el pororo. Además se hacen cadenas con esas cosas que benefician a los hackers y a los vendedores de direcciones de mails. En fin, utilicemos internet para los beneficios que nos da, pero no como el poseedor de la verdad definitiva y absoluta.





























