Las declaraciones del ministro de Economía, Axel Kicillof, afirmando que la inflación de este año no será mayor que el 24 por ciento, es sin ninguna duda una burla ofensiva para la gran mayoría del pueblo argentino. Estas afirmaciones sólo pueden salir de una mente perversa, sabiendo que todos reconocieron que hace más de seis años el gobierno, en forma descarada y grosera, siempre fraguó los números índices de inflación. Pero ahora lo hace burlándose de los verdaderos analistas que publican los reales números que reflejan con total exactitud la auténtica variación inflacionaria y que cualquiera, sabiendo algo de estadística, puede comprobar sólo aplicando la polinómica a los valores encuestados o preguntarle a la gente común que va al supermercado. Esta es una actitud de perversidad del ministro, que además de mofarse y festejar sus mentiras se regocija ante millones de argentinos que padecen hambre y miseria, especialmente los casi cinco millones de jubilados. Estos no saben cómo llegar a fin de mes y son víctimas, como la mayoría de los argentinos, de la escandalosa y repudiable corrupción de este gobierno nacional.




























