Los gobiernos populistas vernáculos se empeñan, con todo éxito, en demostrar el absoluto realismo y la contundente vigencia de los tres eslóganes del partido en la gran obra distópica de George Orwell, en su angustiante y a la vez esclarecedora advertencia contra los totalitarismos, la novela “1984”: “La guerra es la paz”: contar siempre con uno, varios o sucesivos enemigos externos a mano –el FMI, el campo, el imperialismo yanqui, la derecha, la oposición, Clarín, TN, Magnetto, Lanata, el cardenal Bergoglio, el juez Griesa y los fondos buitre– para echarles la culpa no sólo de las amenazas y perjuicios reales o potenciales que representan, sino de absolutamente todo lo que no funciona; es una estratagema muy útil para que las clases dirigentes consoliden y amplíen su poder y disfruten de los privilegios que el poder otorga. “La libertad es la esclavitud”: la absoluta sujeción de una parte de la sociedad a un dogma (un relato) sostenido contra toda evidencia y mediante la renuncia implícita a la objetividad, y la condena contra una proporción muy grande de la población a permanecer por siempre en el límite de la subsistencia pero a la vez como forzada a agradecer que no baje de ese nivel por las migajas que le arroja el Estado, son otra base de sustentación e incremento del poder de las élites dirigentes. “La ignorancia es la fuerza”: las noticias respecto de la suspensión del “estigma” de los aplazos, provenientes de una provincia afín y totalmente arrastrada y sumisa frente al modelo tropical y popular que se impulsa desde el gobierno nacional, liberan de hacer cualquier aclaración adicional respecto de este slogan. Si se agrega a ello la mención al proyecto de un caracterizado legislador, que defiende el mismo modelo a los golpes, para confiar el cuidado y la educación de niños en la etapa inicial de su infancia a personas que sólo necesiten acreditar militancia como demostrativo de idoneidad para desempeñar tales tareas. En fin, cualquier lector racional estará en condiciones de apreciar con justeza la gravedad del momento.


























