Diariamente la tapa de un diario exhibe las últimas noticias significativas. Lo que acontecía ayer, lo que era probable que sucediera a continuación, y las consideraciones eventuales. Neto predominio de lo grave, lo espectacular, la tragedia. Quince días después la tapa ofrecerá sucesos igualmente importantes, capaces de inducir a continuar la lectura de las páginas siguientes. Ninguna referencia a las noticias de la quincena anterior, aunque en ellas se anunciaba un terremoto seguido de maremoto de atroces consecuencias y otras graves odiseas. ¿Habían dejado de ser noticia Haití y su devastación? ¿la revuelta egipcia? ¿La reacomodación del gobierno de Túnez? ¿Los sucesos nacionales sobre las disputas del poder? ¿La indefensión de los habitantes de nuestro país donde no llega la ola alimentaria a tiempo y la carencia de agua se ha vuelto una costumbre de la mala suerte y la desdicha congénitas? No propongo que se modifique la tapa de los periódicos. No sería curioso y no desperdiciable una segunda tapa. La tapa 2, cuyo contenido a continuación de la primera, enumerara los títulos de solución irresuelta, con comentarios lineales. Una especie de listado de deudas pendientes. Asuntos no solucionados. Y un corolario final con tinta de otro color, con aquellos títulos que se iban superando, que encontraban la respuesta adecuada. Y los eternos problemas diferidos como recordatorio. De ese modo al finalizar el año se podría hacer un raconto anunciando a los lectores que coleccionaban Tapa 2, cuáles eran las garantías que su país otorgaba a los reclamos, a los acontecimientos en que el factor humano hubiera tenido en cuenta la deuda social, medioambiental, obteniendo así el saldo que podría considerar como una evaluación de la calidad de país en el que se desarrolla su existencia y su probable futuro. Algunas migraciones humanas se contabilizan por las aduanas y las fronteras. No se puede computar la migración del valor de la palabra empeñada, el honor, la dignidad, la honradez, la honestidad, la vergüenza, la formalidad, el respeto, la calidad, la legitimidad, la fidelidad, la licitud y la justicia. ¿Cuál sería el saldo con que nos deberíamos presentar ante nuestros antepasados para rendir cuentas?





































