Esta carta esta dirigida a las personas encargadas de llevarnos a la situación de total decadencia social. A raíz de los hechos producidos recientemente en Buenos Aires finalizado el partido donde el club River Plate descendió a la B, creo que para muchas personas como yo, para quienes el fútbol es sólo un deporte y no una pasión, la vergüenza sentida como ciudadana argentina es mucho más que una categoría perdida. Esto es la pendiente a lo más bajo de una sociedad en ruinas, donde las autoridades de turno o anteriores o a quien corresponda, lo cual ya poco interesa, nos han llevado a vivir en un país donde no existe el respeto mutuo, el bienestar del prójimo y mucho menos la libertad de una Nación. Diarios, noticieros, hinchas, socios, hoy se preguntan, quieren y piden explicaciones a los dirigentes de este club, que es lo que harán para que River salga del momento más oscuro de su historia. Nosotros, el resto de un pueblo, ¿a quién debemos pedirle explicaciones y que nos garanticen cómo vamos a salir de este descenso como sociedad? ¿A quién debemos explicar que queremos un país, una Nación y por sobre todo un pueblo igualitario, libre, una comunidad donde el interés por el bienestar colectivo está por sobre el interés del bienestar individual? ¿Qué harán los organismos para sacarnos del más profundo lodo en el que vivimos, donde la delincuencia es la que nos gobierna, el miedo nos paraliza, del que salir a trabajar y rezar de volver sano sea nuestro desayuno cotidiano? ¿A quién pedirle que mis derechos como individuo sean respetados, que mi integridad física, mental, mi libertad, mi salud a la libre expresión, están reconocidos en la Constitución y en la declaración de los derechos del hombre? Y ustedes señores gobernantes tienen la obligación de darnos garantías, que esto se cumpla. Para ustedes pareciera que la democracia es solamente poder gozar del derecho a un sufragio electoral. Pero unos pocos creemos que una democracia no es lo que la realidad nos muestra. Por eso agradezco que el descenso de un club haya dejado al descubierto la degeneración total de un organismo incapaz de poder cumplir con sus funciones, debido a la involución de los individuos que lo integran. Que los tiempos de tolerancia caducan, y si no lo pudieron resolver dejen el lugar a otros, dejen de vivir de la política barata, que llena sus bolsillos. No quiero que se vayan todos. Al contrario, por favor que vengan personas que puedan formar una república en la que volvamos a sentirnos orgullosos de ser argentinos.






























