He leído sobre el miembro de la Corte Suprema de Justicia, el doctor Carlos Fayt. Se lo ha criticado por su edad, 95 años, pero no escuché que alguien dijera que no cumple con su misión en la Corte, que no es sencilla y se necesita, aparte del conocimiento, aptitud física y mental, que el doctor Fayt detenta, pese a su edad avanzada. Dicen que hay que jubilarlo, pero si su estado es saludable y su cerebro funciona mejor que el de muchos profesionales jóvenes, por qué sacarlo, si podemos aprender de su conocimiento. Pienso que en la antigüedad, los reyes, los presidentes, los indios, tenían un Consejo de Ancianos, con distintos títulos, pero siempre se recurría a estos hombres, cuando las papas quemaban, porque la experiencia acumulada en muchos años de vida, servían al que mandaba. Cuando se enteró del cuestionamiento por su edad y tendría que jubilarse, sin enojarse, sin hacer una defensa del puesto que ocupa, sin hablar de política, demostrando la calidad de un juez, respondió: “Los hechos son sagrados, pero el comentario es libre”. Siempre es importante, tomar conocimiento de los temas que nos interesan y el comentario de los hombres sabios que han escrito sobre lo que comentamos. Tomé unas frases que espero interesen y las tomé del documento: “La dignidad del anciano y su misión en el mundo”. “La experiencia que los ancianos pueden aportar al proceso de deshumanización de nuestra sociedad y de nuestra cultura es más preciosa que nunca y les ha de ser solicitada valorizando aquellas que podríamos definir como los carismas propios de la vejez. Van del sentido de responsabilidad a la amistad, a la no búsqueda del poder, a la prudencia en los juicios, a la paciencia, a la sabiduría; de la interioridad, al respeto de la Creación, a la edificación de la paz. El anciano capta muy bien la superioridad del ser, respecto al hacer y al tener. Las sociedades humanas serán mejores si aprovechan los carismas de la vejez”. Dios proteja a la república y a su pueblo.


























