Nuevamente la presidente de la Nación vuelve a Rosario para participar del festejo del Día de la Bandera. Lamentablemente tenemos muy malos recuerdos de sus visitas anteriores, donde se prefirió priorizar una actitud netamente partidista, obviando el sentido de la magna fecha patria apoyada por un grupo de jóvenes matoneando el espacio con banderas que nada tienen que ver con nuestro sagrado pabellón celeste y blanco, dando una imagen patética y una falta de respecto a la fecha en sí, a nuestro querido Monumento, frente a la bandera más larga del mundo, al general Belgrano y al pueblo de Rosario, lo que le valió el repudio de toda la ciudadanía. Esperemos que en esta oportunidad la presidente esté a la altura de las circunstancias.


























