El viaje de la presidente a Roma fue acompañado por una multidad, muchos de ellos funcionarios y/o amigos del entorno presidencial, y que son los que viven del Estado como señores feudales, son los que se dice en la jerga popular los “chupasangre”.Cuánto le costó al pueblo este viaje, especialmente a los jubilados que se debaten ante la angustia y miseria y que según el último informe del Banco Mundial, la pobreza en Argentina muy pronto llegará al 40%. Cuando en febrero de 2013 el cardenal J. Bergoglio fue elegido Papa, la presidente y todos sus funcionarios, legisladores oficialistas salieron en bandadas patoteriles para denostar, insultar y lanzar todo tipo de frases agraviantes contra el nuevo Santo Padre, más aún, algunos, en forma grosera y muy repudiable, lo trataron de genocida. Cuando vieron que la mayoría del pueblo argentino, con emoción y alegría, salió a calle a festejar como el acontecimiento más importante de la historia argentina, todos los que lo habían agraviado se dieron vuelta como veletas descartables, aunque les faltó dignidad porque nunca le pidieron perdón por el agravio que le hicieron al pueblo argentino. Muchos de los que acompañaron a la presidente, estaban en esa banda que agraviaron al Papa, pero tuvieron el grosero descaro de saludar y quizás hasta de besar el anillo del Papa sin inmutarse, una verdadera verguenza para todos los argentinos que amamos al Papa Francisco. Falta muy poco para diciembre de 2015, y esa es la única esperanza que nos queda para el final de esta pesadilla.


























