Nuevamente, y como para no perder la costumbre, nuestra inestimable presidenta tuvo actitudes reñidas con la ética, una de ellas por la falta de respeto a la máxima autoridad de la Iglesia robándole al Papa la foto para su campaña con un desparpajo e insolencia increíbles. La otra violando la veda, en todo caso violando la ley electoral, en cuanto acto se hizo presente. Operando partidariamente en forma solapada como si todos fuéramos estúpidos. Estoy harto de sus desquiciadas y ladinas formas. La escuché cinco minutos en la Bolsa de Comercio, me cansó, no le creo nada; todos versos de campaña, ni ella se los cree. Hay que reconocer que tiene una oratoria formidable, muy buena vendedora de intangibles. Va a dejar semejante embrollo que no podrá desanudar nadie so pena de descomponer el tejido social. Es inoperable, está en la médula de la sociedad; no hay oposición preparada para este nudo gordiano, sin que tenga consecuencias funestas que pagaremos todos. El Papa debería actuar a través del Vaticano, ordenando bajar esa publicidad, es el Papa del mundo y por culpa de personas blasfemas y ateas lo hicieron tomar partido, de lo que no quería, apropiándose de su figura de una forma artera e inapropiada.





























