No sólo los dueños de perros rottweiler desconocen la magnitud de su agresividad sino también las autoridades, en este caso la policía. Hace días tuve un incidente en avenida Alberdi al 200 bis, donde un perro de esa raza estaba suelto y amedrentaba y hostigaba a los transeúntes. Con mi mascota sufrimos la embestida del animal, al que pude controlar haciendo un importante esfuerzo para evitar daños mayores. Una vez dominado lo retorné a sus dueños, señalándoles la peligrosidad de lo sucedido e informando que haría la denuncia policial correspondiente. Me dirigí a la seccional 7ª y de manera explícita e ilustrativa no sólo manifesté lo ocurrido sino que advertí que por ese camino circulan niños de edad escolar y personas mayores que podrían ser objeto de alguna agresión. Allí aplicaron la “lógica” y me mandaron a otra comisaría, mucho más distante, con el argumento de que el incidente había ocurrido en otra jurisdicción. En síntesis: la burocracia le gana a la prevención, ni dueños ni autoridades son realmente conscientes de la peligrosidad de esta raza.





























